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El valor de los pensamientos


Rómulo Emiliani, cmf. (opinion@epasa.com) / Monseñor.

En esta ocasión queremos recordarle la importancia que tienen sus pensamientos en su forma de vivir. Así como usted piensa, así es su vida. Sus pensamientos son la fuerza motora que condiciona su actuar. Estos pueden ser constructivos o destructivos, de forma tal que afianzarán su personalidad o la desmoronarán. Su vida está determinada por el cúmulo de pensamientos que se alojan en su mente. Usted es lo que piensa. Marco Aurelio dijo en una ocasión: “Tu vida es lo que tus pensamientos hacen de ella”. Y Emerson dijo: “Un hombre es lo que piensa todo el día”.

Si sus pensamientos son tristes, su vida también lo es. Comience a cambiar. San Pablo en su carta a los Romanos nos dice: “Transformaos por la renovación de la mente” (Rom. 12, 2). Renueve sus pensamientos, de lo contrario estos acabarán con usted. Cuando los pensamientos negativos han estado largo tiempo alojados en la mente de una persona, son muy difíciles de modificar y pueden convertirse en un hábito, por eso, si usted tiene problemas en su vida, en su actuar con los demás, su problema principal está en su mente y en su espíritu. Su mente debe ser purificada; por esa razón, hágase el hábito de buscar reflexiones espirituales que se encuentren en la Biblia y grábeselas. Relaciónese con personas de vida espiritual intensa. Nada puede destruir su paz y su felicidad si están arraigadas en el Señor. Si usted quiere vivir una vida feliz, cultive pensamientos felices y tendrá como cosecha la felicidad. Discipline su mente de forma tal que solo permita ideas positivas. Las naciones cuidan que por sus fronteras no pasen drogas, ni nada que pueda ser dañino.

¿Por qué no hacer como las naciones? ¿Por qué no poner fronteras en su vida y así esta será más plena? El hombre, por medio de sus pensamientos, labra su dicha o su desdicha. El ser humano se acostumbra con mucha facilidad a pensar de forma negativa y esto contribuye a cultivar la depresión, que invade el espíritu y el cuerpo. Mucha gente fracasa en la vida no por falta de cualidades, sino porque practica la psicología del pesimismo, llenando su mente de tinieblas y, en consecuencia, también su vida.

Rompa las cadenas de esa ola de pensamientos negativos que la humanidad ha mantenido desde siempre. Esto solo se puede hacer con el poder de Dios, sembrando pensamientos positivos para cosechar alegría. La alegría permite el flujo de oxígeno en el cuerpo, mente y espíritu. Los pensamientos positivos liberan al hombre y la alegría es el motor que lo hace activo y eficaz.

El Señor puede liberarnos de las emociones tristes, pero para eso hay que conectarse con el poder de Dios. Todo lo negativo esclaviza al ser humano. Somos nosotros mismos quienes impedimos que se realicen nuestros anhelos. Cambie sus pensamientos negativos y todo cambiará en su vida. San Pablo nos dice: “De suerte que el que es de Cristo se ha hecho criatura nueva”.

Lo que son sus pensamientos, eso es usted. Es fundamental que purifique su mente y mantenga una actitud mental positiva para no fracasar. Sustituya en un papel las ideas negativas por positivas. Dígase a sí mismo: Yo valgo mucho; Dios me ayudará. El Señor todo lo ve y cuidará de mí. Este es un método muy eficaz para erradicar el mal de su mente.

Dentro de todos los pensamientos negativos, son dos los que más nos afectan: el miedo y el complejo de culpa. Ambos producen un desequilibrio en la mente. Para eliminarlos es fundamental pedir perdón a Dios, a quien hemos ofendido y a nosotros mismos.

El tercer cáncer del alma es el odio y el rencor, los cuales estimulan secreciones que dañan nuestro cuerpo. San Pablo nos dice que siempre debemos mirar hacia adelante, eliminando los pensamientos negativos. Recuerde que usted es lo que piensa, y no se olvide que ¡con Dios, usted es invencible!

Monseñor.

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Viernes 14 de agosto de 2026