El virus de la inconformidad (II)
En vez de quejarse tanto, quite un poco de piedras y espinas que hay en este camino de la vida. “En vez de lamentarse por la oscuridad, encienda un vela”. Intente hacer de este mundo, un mundo mejor. Use su inteligencia y piense que al final de este desierto podremos encontrar mucha felicidad, que después de nuestras penalidades viene el triunfo. Aprenda a aguantar, hay que saber morderse los labios y continuar la marcha hacia el Reino de Dios con valentía y coraje.
4. Si siente que hay algo de su pareja, amigo, compañeros del trabajo o quien sea, que a usted no le agrada, entréguele eso a Dios y ore por usted y por ellos; para poder superar es malestar y para poder tolerarlo si es necesario.
5. Si algún día va a quejarse, que sea de verdad para producir un bien, que sea para defender la justicia, para defender su integridad moral y la de otras personas. Que su queja sea para el bien común, que sea por la patria, por defender la religión; así no será una simple queja, sino que será una denuncia y se convertirá usted en profeta, Si se va a quejar, que sea por algo que valga la pena.
6. Aprenda a ser positivo y a sonreír; aprenda decir que todo marcha bien, aunque no estén las cosas tan bien; aprenda tener disciplina y control de sí mismo y así se quejará menos. Haga ejercicios, adquiera el hábito de la lectura, interésese por los demás, canalice su energía en algo provechoso para su cuerpo.
7. No se queje de la gente a sus espaldas. Si tiene en verdad algo de que quejarse, vaya y dígaselo a esa persona frente a frente. No esté haciendo chismes ni comentarios desagradables de la gente por cualquier motivo, eso es propio de personas sin dignidad. Si usted tiene por costumbre hablar de los demás a sus espaldas, que no le sorprenda averiguar que los demás piensen que usted es una persona sin escrúpulos, poco seria y poco confiable.
Luche por ser mejor cada día, pero aprenda a ser conforme con lo que tiene.
