Elecciones 2014: el análisis del análisis
Sí, es cierto que pensaba en unos resultados diferentes. A pesar de que siempre insistí que el Gobierno tenía la llave para ganar o perder la elección, no pude ver claramente que los errores de los otros dos candidatos con opciones resultaron tan importantes como para hacer repuntar la candidatura de Juan Carlos Varela de una manera tan significativa como finalmente resultó. Hasta aquí mi catarsis personal. Ahora vemos los hechos y los invito a recordar el futuro.
El tema de las encuestadoras no es tan simple como lo están tratando de hacer ver sus clientes. Presentar a un representante de la empresa responsable del error es solo una manera sospechosamente cinematográfica de pasar rápidamente la página del tema y lo que la opinión pública diga en otra cosa. Quedó al desnudo la nula preparación de los principales medios de comunicación locales para presentar resultados estadísticos con la rigurosidad que el tema ameritaba. Nunca he escuchado que los contratantes contaran con las auditorías necesarias para validar la información que les estaban suministrando y a modo de bombardeo semanal, nos presentaron una realidad que posiblemente nunca existió. Esto amerita más discusión y conclusiones que eviten que vuelva a suceder.
El fracaso de todos los equipos de comunicación política y los asesores extranjeros es escandaloso. Se puede caer en la tentación de pensar que los asesores del presidente electo son unos genios que lograron lo que nadie esperaba y parecía imposible. Nada más alejado de la realidad.
Una serie de errores más una acción que describiré adelante nos puede dar una explicación más racional del sorpresivo resultado. La presentación en los debates de Juan Carlos Navarro fue lamentable. Un desconocido candidato perredista, el más preparado para estas lides, terminó actuando sus presentaciones en estos foros y permitió un debate sobre si valía la pena apoyarlo por parte de los independientes como finalmente no sucedió. Del otro lado, el Gobierno abusó de una maquinaria muy apoyada por una estrategia de inauguraciones desde el Gobierno central. La campaña gubernamental se quedó sin capacidad de respuesta ante el avance de Varela.
Además, está la muy vista y emotiva entrevista al entonces candidato Varela en un canal de televisión local, en la que la propia entrevistadora terminó entre lágrimas. Fue la reedición de la legendaria conferencia de prensa en la que Mireya Moscoso pedía, entre lágrimas, que no la encasillaran como poco preparada. Para ambos, estas acciones televisadas, claramente espontáneas, iniciaron el despegue electoral hasta sus respectivos triunfos.
La desproporción del resultado electoral para presidente de la república y diputados, al igual que los números de las elecciones municipales, evidencia cómo los partidos han perdido la capacidad de movilización y la han trasladado a los nuevos caciques locales, al impactar en resultados que en muchos casos son moralmente increíbles si revisamos la trayectoria política y pública de algunos de los electos.
Ha quedado demostrado que necesitamos una reforma que impida a los medios de comunicación ser parte activa del proceso electoral. Se llaman medios, precisamente porque se espera que sean el conductor del mensaje sobre lo que sucede en la sociedad, y no los productores de la misma y protagonistas en la toma de su decisión. Si este tema no se atiende pronto, corremos el riesgo de repetir los mismos errores de la pasada campaña y aproximarnos a escenarios donde cualquiera, con un discurso bonito, pueda llegar al poder con agendas oscuras e impredecibles.
El presidente electo Varela tiene la enorme oportunidad de demostrar que puede reformar el Estado sin sobresaltos. Igualmente, encontrar una forma de, en caso de iniciar investigaciones y auditorías a lo actuado por el actual gobierno, que no paralicen proyectos de infraestructura muy esperados y necesarios para nuestra sociedad. El alcalde electo de la ciudad de Panamá, José Blandón, es el primero en la fila para que en 5 años el panameñismo logre lo que el actual gobierno no pudo: repetir proyecto político.
El PRD inicia un tránsito inédito desde su fundación. Jamás habían estado más de 5 años alejados de la dirección del Estado. Martín Torrijos, Ernesto Pérez Balladares y Laurentino Cortizo podrían ser quienes definan el nuevo rumbo de esa organización política.
El partido Cambio Democrático depende completamente de lo que decida su presidente actual. Tienen una importante bancada legislativa que podría ser, incluso, su talón de Aquiles si no hay disciplina partidaria y debate interno para definir el futuro.
Ahora debemos esperar la composición del próximo Gabinete, el cual definirá, al menos los próximos 2 años, que es el promedio de duración de los equipos ministeriales, el nuevo rumbo del Estado panameño.