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Elecciones israelíes: el Likud-Beitenu triunfa


Isaac Bigio (opinion@epasa.com) / PANAMA AMERICA

El martes 22 de enero, 3.5 millones de israelíes fueron a votar en unos comicios cuyos resultados han sorprendido a los medios occidentales, que equivocadamente pronosticaban un gran giro hacia la derecha nacionalista dura, cuando el principal ganador ha sido el periodista centrista y secular Yair Lapid, cuyo nuevo movimiento ‘Hay un Futuro’ quedó segundo, pese a que en las encuestas le dieron entre el quinto y séptimo puesto.

Tal como coincidían todos los análisis previos, el Likud-Beitenu -del primer ministro Benjamín “Bibi” Netanyahu- salió primero y podrá seguir gobernando, pero ha salido golpeado, pues su lista apenas obtuvo 31 de los 120 congresistas, habiendo perdido 11 de los 42 curules que hasta hoy tenían.

Anteriormente, la media occidental barajaba la posibilidad de que “Bibi” se consolidase y crease un gobierno con las mismas fuerzas religiosas y de derecha dura con las que gobernó desde febrero 2009, pero la irrupción de Lapid con sus 19 congresistas pone en el tapete la opción de que “Bibi” y Lapid pudiesen llegar a formar juntos un gobierno de coalición entre la derecha y el centro, y sin tanto peso de figuras nacionalistas radicales, como quisiera Obama.

En Israel, el gobierno emerge de un parlamento unicameral electo con representación proporcional en el que hay 120 escaños que usualmente se reparten entre alrededor de una docena de listas que pasan la valla del 2%. En las pasadas elecciones generales (10 febrero 2009) el Likud de “Bibi” quedó segundo con un escaño menos que los 28 que consiguió Kadima (una escisión suya formada por los partidarios del ex primer ministro Ariel Sharon que están dispuestos a aceptar un mini-Estado palestino).

A fin de lograr aplastar a Kadima y lograr un gobierno en mejores condiciones, Netanyahu adelantó las elecciones para este pasado martes y unió al Likud y Beitenu como un solo partido, el cual logró en 2013 el primer puesto, pero a costa de reducirse de controlar un tercio a solo un cuarto del actual congreso.

Kadima en 2013 pasó de ser la primera fuerza parlamentaria con 28 congresistas a ser la última con apenas dos curules. Su anterior líder Tzipi Livni, tras renunciar a Kadima cuando perdió sus internas, creó su propio “Movimiento”, el cual apenas obtuvo 6 curules.

La destrucción de Kadima es fruto de una nueva correlación de fuerzas dentro del “sionismo revisionista”, la corriente de Jabotinski que históricamente siempre propuso un “Gran Israel”.

La mayoría del electorado tradicional del revisionismo se ha inclinado por opciones más duras. Varios de los que fueron electos en las internas del Likud para postular al congreso se oponen a cualquier tipo de Estado palestino. Beitenu, del excanciller Lieberman, plantea una separación total étnica entre hebreos y árabes para lograr dos Estados éticamente homogéneos y obligar a los pocos palestinos que se queden en el reconstituido Israel a que acepten el sionismo o sean expulsados.

Uno de los fenómenos de estos comicios fue la emergencia de la “Casa Judía” del joven millonario Bennett, quien propone la anexión de dos tercios de la Franja Occidental y dejar que el resto pase a la Autoridad Palestina bajo control israelí y que Gaza sea devuelta a Egipto, cerrando así la posibilidad a cualquier Estado palestino.

Otzma le Israel, el partido que pide quitar la ciudadanía a los árabes que no juran fidelidad al sionismo y que ha estado envuelto en choques callejeros contra estos, no logró entrar al Parlamento.

La estrategia de Bennett consiste en forzar a su anterior líder Bibi a hacer un gobierno con él y los cogobernantes partidos religiosos Shas y Judaísmo Unido de la Torah que tienen, respectivamente, 11 y 7 curules. No obstante, dicha suma apenas da 60 bancas, algo insuficiente para lograr una sólida mayoría absoluta viable.

Netanyahu, si bien ha perdido curules, ha logrado la primera mayoría y poder el único que podría hacer una coalición gubernamental. Lapid con apenas 19 bancadas y sin mayor experiencia política, es incapaz de poder conseguir una mayoría parlamentaria afín contra “Bibi”.

Washington ha de trabajar para presionar a “Bibi” para que haga un gobierno que incluya al centro de Lapid y Livni y ponga a un costado a quienes niegan cualquier posible Estado palestino.

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Viernes 14 de agosto de 2026