Elemental control migratorio
Panamá siempre ha hecho mérito de su condición de puente del mundo y corazón del universo. A este país han llegado cientos de miles de inmigrantes procedentes de todas las latitudes del mundo y han encontrado en esta tierra su patria y su hogar.
Esta nación es una de las que menos requerimientos ha impuesto históricamente para el ingreso de inmigrantes; sin embargo, el avance desmedido del crimen internacional y la inmigración ilegal obligan a establecer nuevos parámetros.
Por eso, resulta exagerada la declaración que aprobó la Asamblea Legislativa de Nicaragua instando a Panamá a revertir una serie de medidas migratorias aplicadas a los nicaragüenses que ingresen al país, de lo contrario le piden a su gobierno que aplique los mismos requerimientos a los panameños que viajen hacia allá. La solicitud de Panamá a los nicaragüenses de que porten su boleto de regreso y un capital de 500 dólares resulta lógica, tomando en cuenta el éxodo ilegal de centroamericanos a suelo panameño.
Panamá seguirá recibiendo a todos los hermanos que quieran establecerse aquí y seguramente acatará las medidas de seguridad internas que establezcan otros países para resguardar sus fronteras. Nada tiene de malo que se exija el cumplimiento de medidas elementales de seguridad por la vía que sea.
