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Eleuterio, el viejo arrendatario de la Hacienda San Antonio

Por: Redacción 20/06/2017

El Salvador es un don de sus volcanes y del río Lempa que drena dos terceras partes de sus 21,000 kilómetros. Para 1980, su población era 4.5 millones. Su densidad, 257 personas por Km2, la más alta de América Latina.

A partir de 1860, los liberales extinguen las tierras indígenas y municipales. Surgen las haciendas exportadoras de café, azúcar y algodón. Para 1980 el problema agrario era grave, 71% de las fincas menores de 2 hectáreas. La mitad del campesinado, 151,00 familias, arrendaban tierras marginales a las haciendas para sembrar maíz y frijol. Los sin tierra eran 41% de la población rural.

El boicot petrolero árabe de 1973 disparó el precio del gas de cocinar y el querosín intensificando la demanda de leña. La leña era el 64 % de la energía consumida.

En 1980 estalla la guerra civil y se inicia la reforma agraria. El Instituto Salvadoreño de Transformación Agraria, interviene haciendas como la San Antonio, Canton La Primavera, y vende parcelas a los arrendatarios. En ella se organizó uno de los primeros viveros comunales promovidos por el Ministerio de Agricultura y Ganaderia y el CATIE. Su fin, estimular el cultivo de árboles de rápido crecimiento que diesen a los exarrendatarios madera, leña y carbón.

Como investigador del CATIE me tocó evaluar en 1988 los viveros comunales salvadoreños. Octavo año de la guerra como de la reforma agraria. Hice las giras en un viejo jeep oficial, mi vida pendiente del sexto sentido de peligro de los veteranos conductores y técnicos del MAG. Vía a Metapán una mina guerrillera destruyó un camión militar. Rumbo a Santa Ana detrás nuestro avanzaba una patrulla del ejército. Justo al doblar una curva emboscan la patrulla. Los guerrilleros han debido vernos pasar.

A Eleuterio Guzmán, nacido en 1922, lo entrevisté en la hacienda San Antonio. Arrendatario que al ser intervenida esta propiedad compró un pedacito de tierra y participó en el vivero comunal. Esto me contó de su vida.

i“Yo lo que sé trabajá es el asunto de la agricultura de milpa. Como de 20 años de edad comencé a trabajar estos asuntos: aserrar, trabajar madera, cafetales, cualquier cosa que me trayen y me digan ‘jáceme esto’ yo lo hago. Lo que me digan no lo ignoro. He trabajado en carpintería, hoyando pá sembrar árbol. Aserrar un palo.”

“Leer no sé porque, no habían escuelas, casi. Yo mi meta era aprender, porque hace falta. Yo cuando iba a los bancos a cambiar un cheque, hay que rogarle a una persona que le firme a uno, da vergüenza. A los hijos los puse a las escuelas a todos, no han trabajado bastante la agricultura.”

“Los primeros señores que fueron dueños de aquí eran Martínez, de Santa Ana. Tenían cañales, ingenio de molienda, sacaban miel y azúcar. Todas estas planerías lo hacían en cañales. Se pasaban un tiempazo moliendo. Después de eso ya repartieron a los hijos que vendieron parte lotificada y nosotros le arquilamos a los señores que le compraron a los hijos del propio dueño. Esos señores 12 años tienen que compraron aquí. Los Bolaños compraron al Dr. Guillermo Martínez. “

“Yo me conocí con los señores Bolaños. Les arrendé seis años. Hacia milpa y frijol y trabajo de carpinteriya. Solo del 86 se han beneficiado la gente de las tierras estas. Antes eran arrendatarios.”

“Tengo siete años de haber llegado a trabajar esta hacienda. No había financiadora arrendante de tierras. Después vino esta ley 207. El que tiene más puede tener sus cinco manzanas, yo 5 manzanas tengo. Unos tienen una, otros dos, otros tres. Más de cinco no tienen. Ahorita trabajo 5 manzanas financeadas. La estamos pagando. Las he puesto por 30 años. Mi letra, mil colones al año, pero tengo tres años que pagando ahorita no estoy. Porque a uno le alcanza el trabajo es para el banco. Este papel que me lo han mandado, que me presente a ver si voy a llevar el dinero.”

“Aquí esta tierra puede servir para algunas varias cosas: milpas, piña, café, arboleras. Algunas partes no sirven porque son tierras blancas, cansadas, lavadas que vienen erosiones y no sirven. Tal vez porque uno es el descuidao, pero cuidando la tierra to el tiempo permanece bien.”

“Lo que aflige a uno más es tener uno su maíz y frijol. Sin eso no se vive. Por lo demás, va uno, con poco se va haciendo. Después de tener uno sus cositas para ir pasando: su café, azúcar, su ropa, Trabajar para hacerse rico eso es por gusto. Aquí vamos de pasada. Pienso que estoy viviendo en este mundo y pasar el sostén. Ahora si Dios le quiere dar a uno, bien es que es bueno. Dios es el que da todo. El que hace crecer y menguar”.

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Miércoles 15 de julio de 2026