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Elogio a la lentitud

Por: Redacción 30/06/2016

Hoy, después de casi dos años, he venido a Panamá a reclamar el mal uso que están haciendo de mi nombre, al punto que me siento tan ofendida que me veré precisada a acudir a las autoridades, no se a cuál fiscalía pudiera ser, para que suspendan la apropiación indebida de mi nombre y me resarzan de los daños y perjuicios que me ha causado en el gremio de las otras diosas que no paran en hacer bullyng con eso de que ya no me dicen la lenta, cariñosamente como antes, sino tortugona, qué pena.
No quería prestarle atención al tema porque, después de los papeles de Mossak y Fonseca y lo de Waked, en el país que tanto me mencionan, pasan cosas que ya ni asombran, pero la carta que leí de Roberto Blades me motivó ya a meter mano en el asunto, como se dice.
Yo soy una diosa muy respetada en el Olimpo porque mi virtud es salvar y prolongar la vida de quienes siguen mi consejo, pero eso no va con gobernantes porque ellos no tienen mucho tiempo para gobernar y cogerlo con calma y menos si están en un tranque de esos cotidianos, que ya ni en la casa vive uno ni al trabajo va y es preferible quedarse dentro del carro y hacer la vida diaria allí metido. Es un consejo para que no malgaste su auto.
Actualmente he prestado mi nombre, que gentilmente me ha solicitado un movimiento mundial de la lentitud porque me persuadieron que era para una causa buena y he observado que la gente anda acelerada para ir a cualquier parte, bien sea que vayan caminando, tropezando a todo el mundo, pelándose por los tropezones y a los que andan en auto, que ya ellos no van ni lentos, no se mueven por los tranques y andan agresivos insultándose y matándose.
He permitido el uso de mi nombre a los médicos para que aconsejen a sus pacientes a que bajen el ritmo de su vida, que a su vez baja el ritmo del corazón para que no se mueran estresados por falta de trabajo, o por exceso del mismo.
Se lo he permitido a los ancianos porque las bisagras de sus coyunturas, después de tantos años de dobla para aquí y dobla para allá, pues es natural que se gasten. También se lo he permitido porque tienen el doble trabajo, cuando caminan, de mirar al suelo para no caer en un hoyo sin tapa o tropezar en la aceras que el bendito alcalde no termina de arreglar, y de mirar al frente para saber a dónde van y no golpearse, así que los pobres viejos van caminando como si fueran saludando a todo el mundo o diciendo sí a una conversa imaginaria o parezca que llevan Parkinson. Hablando de viejo, añado que me parece una grosería ese invento de llamar tercera edad a los viejos, si a ellos les gusta que los llamen viejos, los que se molestan cuando los llaman viejos son los de mediana edad que se pintan el pelo y los bigotes para engañarse ellos mismos; por otro lado, con las señoras sí les digo que tengan cuidado y no les llamen viejas, díganles Bella Dama y se evitan disgustos.
También se lo he permitido a la gente gorda porque no les es fácil mover la masa de grasa que llevan encima, eso pesa y duele y el corazón tiene que trabajar horas adicionales para recorrer esos cuerpos grandes, por lo que les recomiendo que coman lento y mastiquen como los camellos que tienen tanta resistencia por su masticado lento.
Quiero reivindicar el nombre de la tortuga porque es amiga mía, tiene las patas cortas, les pesa el caparazón y no hay forma de acelerar el paso. Además es longeva y no le hace daño a nadie. Prohíbo desde ya, como dijo alguien una vez, que sigan denigrándola y ofendiéndola con personas vivas, flojas o indecisas, por si acaso.
Tampoco quisiera que por no llamar tortugón a alguien, debido a la defensa que he hecho, quieran llamarlo ahora mono perezoso porque ese animal es noble y si le ve bien el perfil, es hermoso. No confundan.
Hay un psicólogo que se ganó un premio nobel por usar mi nombre en su trabajo que llamó “Pensar lento, pensar rápido” No me pidió permiso ni me dio nada de lo que se ganó, pero su estudio es provechoso. Tan noble es que aconseja que si va cruzando una calle y ve una mula, que ahora los medios llaman fatuamente articulado, y viene a toda velocidad, no se ponga a pensar lento si le llama mula o articulado y si puede correr hágalo, o de otro modo cierre los ojos, porque esos bichos desmadran a cualquiera, lento o rápido.
Me molesté mucho cuando escuché a un diputado de la Asamblea al que llaman por nombre 'Popy' que su hermano actuaba lentamente pero seguro, porque ese concepto no es para uso indiscriminado y menos sin mi autorización. Y mucho menos para vagos y lerdos que se crean niños bonitos yeyesitos.

Docente

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