Elogios y peligros
Los políticos con sus pugnas estériles logran hacer que las noticias que verdaderamente les interesan a los panameños pasen desapercibidas. Este es el caso del mejoramiento de la calificación de riesgo financiero que le otorgó a Panamá la renombrada calificadora internacional Fitch Ratings, de BBB- a BBB.
Desde su sede en Londres, Fitch elogió las perspectivas de “sólido crecimiento económico” que tiene Panamá y el manejo “prudente” de la deuda externa que ha mostrado.
Con el mejoramiento de su evaluación, Panamá entra al selecto grupo de países, junto a Chile, México y Brasil, que mantienen una calificación de riesgo por encima del primer escalón del Grado de Inversión.
México y Brasil figuran entre las economías más fuertes del mundo y Chile ocupa un lugar preponderante entre los más prósperos de América Latina. Y allí, junto a esos colosos, está Panamá.
La transnacional Shelly Shetty, responsable de manejar el aspecto de deuda soberana por parte de Fitch en América Latina, afirmó que el crecimiento de Panamá ha hecho “palidecer” al de la mayoría de los países de igual calificación.
Esto significa que nuestro crecimiento es comparado y sobresale frente a los gigantes económicos del área.
Pero esta información se diluyó entre los dimes y diretes de los políticos en los medios de comunicación social.
Entre los elogios de Fitch hay observaciones que los políticos en el poder no pueden obviar. El Gobierno no debe relajarse en el cumplimiento del déficit fiscal, ni descuidar el manejo de la deuda externa.
Paralelamente a esta información, este diario publicó que la planilla estatal aumentó $44 millones durante el primer trimestre de este año. Esta es una situación preocupante, si tomamos en cuenta el afán de algunos políticos de manejar la Cosa Pública con un criterio electorero.
A medida que se acerca la campaña electoral este afán crece. La opinión pública estará bien pendiente de quiénes, por su sed de poder político, son capaces de poner en peligro lo que tanto nos ha costado obtener como país.
