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Embajador de Puerto Rico en Panamá

Por: Redacción 24/04/2014

“Yo no me puedo olvidar de la cordial acogida que tanto vale en mi vida,

la tengo que recordar, por eso voy a cantar con mi salsa borinqueña

que de esta manera enseña

el gran agradecimiento que en

el corazón yo siento por la

tierra panameña”.

Por su situación colonial, Puerto Rico no tiene relaciones diplomáticas con ningún país. Este poder lo tiene reservado la metrópolis. En nuestro caso por Estados Unidos.

No obstante, ante este obstáculo, el pueblo de Puerto Rico siempre ha considerado a nuestros artistas internacionales como sus embajadores. Son ellos los que con su arte nos representan en el exterior y difunden nuestra cultura.

No suelo escribir sobre nuestros artistas, pues hay muchos y mejores escritores que asumen este trabajo. Pero por “Cheo” tengo que hacer una excepción.

En el caso de Feliciano, lo consideramos como nuestro embajador en América Latina, pero con sede permanente en su amada Panamá, la cual siempre llevó en su corazón y consideró como su “segunda patria”. Este hermoso país, al que también me unen profundos lazos afectivos y académicos, inspiró su famosa canción “Voy de corazón cantando a mi gente panameña”.

Era tanto el amor que sentía por su distinguida gente que siempre estuvieron presentes por dondequiera que fuera. En Panamá echó profundas raíces con sus amigos, su pueblo, viviendo allí su hijo, con su adorado nieto. Amó tanto a este país y a su querida “Familia” panameña que Panamá lo llora como a uno de sus hijos predilectos.

A este ístmico país, concurría anualmente a participar del teletón, en el cual se recoge dinero para atender necesidades de personas con discapacidad. Su amor por esta tierra siempre fue correspondido con masivas asistencias a sus presentaciones.

Panamá le otorgó muchos reconocimientos, entre ellos la Llave de la Ciudad Capital, siendo el mayor de estos la Orden de Vasco Núñez de Balboa en su Grado de Gran Oficial.

El famoso cantante panameño Rubén Blades, quien inició en la música imitando su estilo, y su representante artístico en esta nación, Willie Fernández, quedaron consternados ante la noticia de su muerte. Fernández señaló, entre otras cosas, que “‘Cheo’ era un panameño que vivía en Puerto Rico”. Con Rubén Blades, sostuvo una profunda amistad desde los tiempos en que ambos participaban en la Fania All Stars. Los sueños del panameño de grabar junto a este se cumplieron con su extraordinario disco “Eba say ajá”.

Se distinguió por ser uno de los mejores intérpretes del “Príncipe negro”, el gran compositor puertorriqueño de fama mundial: el inolvidable Tite Curet Alonso. “Cheo Feliciano: With A Little Help From My Friend” fue el gran homenaje que le brindó en vida a Tite Curet Alonso, con nueve temas compuestos por este y una composición propia.

Con sus célebres canciones, “Anacaona”, “Si me dejarás de amar”, “Los entierros”, “Amada mía”, “El ratón”, “Como ríen”, “Juguete”, “Salomé”, “A las seis”, “Mi Triste problema” y otras muchas, cosechó éxitos en muchos lugares. Panamá fue “la reina de sus amores.” Trabajó “con todo el alma” durante toda su vida, llevando la “salsa gorda” y la romántica a otros países, además de sus inigualables boleros.

La Academia Latina de la Grabación le otorgó a Feliciano el Premio a la Excelencia Musical. Su disco “Eba say ajá”, junto a Rubén Blades, fue considerado como uno de los mejores veinte discos de 2012 por la Fundación Nacional para la Cultura Popular de Puerto Rico.

Puerto Rico está de luto. La vida de “Cheo” con su personalidad humilde le ganó la admiración de todos los borincanos. Su trágica muerte, después de haber superado una fuerte adicción a las drogas y ganarle la batalla al cáncer que padeció, consternó a toda la “Isla del Encanto” que para siempre recordará su pérdida. Su música la seguiremos escuchando hasta la eternidad.

Sus honras fúnebres se prepararon como un acontecimiento para todo el pueblo puertorriqueño. Su cadáver fue expuesto por dos días en el Coliseo Roberto Clemente, donde el pueblo de Puerto Rico le rindió honores.

A su velorio asistieron muchos artistas puertorriqueños e internacionales, entre ellos sus queridos amigos Rubén Blades y Oscar De León, quienes le hicieron guardias de honor. También en el coliseo, junto a su féretro, se celebró un acto artístico en su memoria, con la “realeza” de la salsa y el bolero.

Su cuerpo fue trasladado a su natal ciudad de Ponce, donde luego de los homenajes correspondientes, se le dio cristiana sepultura.

Descansa en paz, “Familia”.

 

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Viernes 7 de agosto de 2026