Empleos para los jóvenes
Todos estamos conscientes de que a los jóvenes se les dificulta emplearse debido a falta de experiencia laboral. El éxito secreto del capitalismo, del libre mercado, se ha debido a que se fundamenta en un tema insustituible, que no es otro que “los incentivos” a las inversiones para el logro de objetivos nobles, a diferencia de los principios socialistas que más bien se basan en la imposición forzada de controles estatales sobre el empleo, la producción y el individuo, o sea una economía que no permite la iniciativa individual, que es lo que produce el desarrollo de los pueblos.
Con base en lo anterior, mi sugerencia sería que se creen incentivos para los empleadores mediante la concesión de ventajas económicas a quienes empleen a jóvenes. Por ejemplo: si a los menores de 21 años, que así lo acepten, se les pudiera emplear exceptuando a sus empleadores de algunas exigencias del Código de Trabajo, tales como: que permitieran su fácil y económico despido, o pagándoles un salario más bajo del mínimo establecido por la ley, muchos empleadores se atreverían a probar, porque a un joven inexperto hay que enseñarle y ese periodo de aprendizaje tiene un alto costo para el empresario, sin contar con que muchos no dan la talla en sus primeros intentos, por su juventud y falta de experiencia, y todos los despidos que se hacen son costosos, no solo por lo que hay que pagarles sino por el tiempo que se ha perdido en su entrenamiento y el que se perderá al iniciar un nuevo entrenamiento al próximo que se emplee. Si al cumplir los 21 años el empleador desea conservarlo porque le resultó bueno, automáticamente entraría en la categoría de empleado regular con todos los beneficios establecidos en la Ley.
Estoy bien consciente de que los sindicatos se opondrían porque su misión es incorporar nuevos miembros para que coticen y siempre se oponen a cualquier modificación al Código de Trabajo. Pero si vemos el problema como un tema de Estado, de justicia social y de facilitación para la incorporación de los jóvenes al mercado laboral y que se distancien de la delincuencia, a la que podrían recurrir precisamente por no tener ingresos lícitos, esta sería una solución real que abriría las puertas a esta juventud, y que nos vacunaría contra los altos costos que producen todos los actos ilícitos que cometa cualquier ciudadano. Ello sin contar con lo más importante que es que vivamos con alto grado de seguridad y de tranquilidad.