¡En busca del próximo presidente!
Por: Paulino Romero
A la ciudadanía panameña le ha tocado trillar todas las vicisitudes y experiencias del sufragio universal. Mediante este proceso y, sin grandes meditaciones, ha llegado a formarse cuando no ideas al menos ciertos instintos políticos. Así empieza a sospechar que no solamente este o aquel partido, sino la política toda está montada en un tono de grandilocuencia y megalomanía que fatalmente la desvía y pervierte.
El ciudadano y la ciudadana común y corriente se contentarían con ser electores felices, que encuentran un candidato de su gusto. Quizás por ello, al finalizar los dos primeros años de la actual Administración, han encendido la lámpara de Diógenes, y andan por ahí buscando, desde ahora, al mejor candidato entre los hombres y un hombre entre los presuntos candidatos a la Presidencia de la República.
La política en Panamá, acaso ha podido lograr un mejor orden en lo más externo de la vida social. Sería plausible, empero, que la política pudiera organizar la amistad entre los panameños, la lealtad mutua, el amor y la recreación sana. Porque en el mundo antiguo la política intentó, con grave fracaso algo de esto. En Roma, se ocupó de dar placer al pueblo haciendo de los juegos circenses una institución del Estado. Pero todo esto nos informa, ciertamente, que la política es solo una tangente que apenas roza un punto de esa nuestra viva realidad.
La historia siempre ha abarcado la luz y la oscuridad, la posibilidad y la necesidad, la razón y el error. Las posibilidades siempre tuvieron que vigilarse, los errores siempre tuvieron que rectificarse. En la búsqueda de un buen candidato a la Presidencia de la República, solamente la ciudadanía dispone de los medios para encontrarlo. El proceso queda abierto, pero es conveniente que el pueblo seleccione y escoja no a un amo, no a un demagogo mentiroso, diestro en pregonar falsas promesas, sino al primer servidor de la Nación panameña.
Consideramos que el pueblo debe escoger (entre los posibles candidatos a la Presidencia de la República para el período 2014-2019), a un hombre que, entre otras cualidades y virtudes, tenga las manos limpias, sea reconocido por la severidad varonil de su carácter, por la fuerza con que su mano amiga estrecha las manos que le saludan, por el culto a la sinceridad, por saber comportarse con cordura y exento de pasiones; en suma, un hombre probo, honesto y capaz, consciente de las graves responsabilidades del “arte de gobernar”. ¡Ese hombre no es difícil identificarlo y muy fácil de encontrarlo!
Pedagogo, Escritor, Diplomático.
