En búsqueda de la paz
La paz es... algo por lo que las naciones negocian, por lo que los ejércitos luchan, por lo que muchos oran, pero... ¿Qué es en realidad este valor tan anhelado por todos?
En la vida cotidiana cuando nos referimos a la palabra “paz”, se nos viene a la mente un concepto abstracto que usualmente es comprendido como un estado de tranquilidad y quietud interior en las personas y que nos hace sentir un bienestar muy especial, pero también es relacionada con la ausencia de guerras y conflictos ya sean políticos, sociales o económicos.
Que nadie se haga la idea de que la ausencia de guerra, aun siendo tan deseada, sea el sinónimo de una paz verdadera, ya que esta no se logrará a través de un simple acuerdo entre naciones, un convenio, ni mucho menos un contrato firmado, más bien tenemos que saber que es imprescindible que exista equidad y justicia, que esté respaldada por la veracidad y apoyada por la solidaridad.
La verdadera paz está en nuestro interior y solo se alcanza si tenemos orden en nuestros pensamientos, conciencia de nuestras acciones y fuerza de voluntad por hacerla realidad. Si no estamos en paz con nosotros mismos, no podremos guiar a otros en su búsqueda.
En un mundo tan convulsionado como el nuestro, la paz mundial para unos parece una utopía y para muchos solo es un ideal, de hecho, a pesar del esfuerzo de grandes, nobles y heroicos esfuerzos de hombres y mujeres por instaurar la paz en la Tierra, no se ha conquistado en su totalidad, no obstante, según las escrituras de la Fe Bahá’i, “la paz no solo es posible, sino inevitable”.
¿Llegará el día en que cese totalmente la violencia en el mundo? ¿Podremos vivir, en algún momento de nuestra vida en armonía con las demás personas y el medioambiente? La respuesta a esas preguntas está en usted mismo, en sus acciones y, por lo tanto, en las acciones de toda la humanidad.
El 21 de septiembre ha sido declarado por las Naciones Unidas como fecha dedicada a exaltar este valor, por lo que debemos recordar que el ser humano nació para vivir en paz. Les invito a unirse a todos los que con nuestro granito de arena aportamos a la construcción de una sociedad libre de violencia, en la que reine la armonía, la unidad y, por ende, la paz para lo cual no es necesario hacer trámites, ni marchas, solo hay que aceptar el reto de cultivar los valores que nos permiten vivir en sana convivencia.