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En defensa de la Zona Libre de Colón


En solo 39 meses de actuación presidencial (1945-1948), don Enrique A. Jiménez pudo incluir en la lista de obras de su Administración “el relleno de los manglares de Colón”, así como la construcción de la Zona Libre y del Colegio Abel Bravo; el aeropuerto de Tocumen; el Colegio “Félix Olivares” de David; la Escuela de Artes Mecánicas de Divisa y los nuevos edificios de la de Arte y Oficios, “Melchor Lasso de la Vega”; la espléndida realidad de la Ciudad Universitaria y sus amplios terrenos; la urbanización de Bethania; los primeros Ciclos de enseñanza secundaria de Chitré y Las Tablas; los acueductos de Chitré y de otras muchas ciudades del interior; unidades sanitarias, escuelas y caminos vecinales.

La “Zona Libre de Colón” fue creada mediante el Decreto-Ley No. 18 de 17 de junio de 1948 y, conforme a las enunciadas directrices, el Presidente Enrique A. Jiménez, integró la Junta Directiva con prominentes hombres de negocios de Panamá y de Colón: Augusto Guillermo Arango, Roberto Eisenmann, George S. Benett, Herbert Toledano y Agustín Cedeño. Asimismo, se designó como Abogado Consultor al Licdo. Galileo Solís. La Junta Directiva siguió una orientación muy clara al organizar la nueva

institución: no pensó solamente en el funcionamiento de la Zona Libre ordinaria ocupada esencialmente en el almacenamiento, manipulación y re-exportación de mercaderías, sino que se interesó aún más en la posibilidad de establecer de manera permanente empresas industriales y de re-exportación y, conjuntamente, el funcionamiento del puerto propio, el puerto de Colón.

Nadie niega el gran éxito y desarrollo que ha alcanzado la Zona Libre de Colón (nacional e internacionalmente), durante sus 64 años de existencia. Solo hay que pensar en lo que hubiera sido la ciudad de Colón en el pasado y, sobre todo, en estos momentos de aguda crisis porque atraviesa, sin el aporte que para su economía ha significado la Zona Libre. Todos los anteriores gobiernos, desde su creación a la fecha, han contribuido a su crecimiento y desarrollo.

Hoy, ante el intento oficial de vender las tierras de la Zona Libre, es justo que el Frente Amplio Colonense, la Asociación de Usuarios de la Zona Libre, el Consejo Municipal y las fuerzas vivas de la provincia de Colón (y de todo el país), se opongan a la venta de dichas tierras.

No obstante, se pudiera considerar “aumentar el arriendo” por Mt2, pero jamás vender el patrimonio de Colón (de la Nación panameña), que nos legara Enrique A. Jiménez, estadista panameño visionario por excelencia.

Pedagogo, escritor, diplomático.