En defensa de nuestra neutralidad
Una de las principales causas por la que los Estados Unidos jamás confió en el presidente Arnulfo Arias Madrid fue por su atinado conocimiento de la situación de nuestro pequeño istmo de Panamá, en torno a su posición geoestratégica y por supuesto a todo lo relativo a su neutralidad.
Para 1941, Estados Unidos percibía su eminente entrada en la Segunda Guerra Mundial contra las potencias del Eje (Alemania, Italia y Japón), y le solicita a Panamá "artillar" las naves con bandera panameña.
El 6 de octubre de ese mismo año, el Consejo de Gabinete rechaza la solicitud del presidente F.D. Roosevelt en relación con este tópico, en vista de la existencia de submarinos alemanes en la región.
El Dr. Arias adujo con gran acierto, que artillar las naves con la insignia patria era adicionar al Istmo, al Canal y a su pueblo a la hoguera de la guerra. El 9 de octubre sufrió un golpe de Estado.
Hoy, 75 años después, la política y la diplomacia en Panamá desprecian nuestra historia o el estudio detallado del Tratado de Neutralidad y el buen sentido común, este último como dijese René Descartes, es lo mejor repartido en el mundo, a nosotros al parecer no nos ha llegado aún esa misiva.
En primera instancia y no me cansaré de exponerlo, el gobernante de un país debe tener compromisos con ¡su pueblo y con sus intereses!? siempre.
... ME PERMITIRÉ RECOMENDAR COMO CIUDADANO QUE SOY DE ESTE HERMOSO PAÍS, NUESTRO PANAMÁ, QUE OBSERVEMOS LAS LECCIONES QUE LA HISTORIA NOS PRESENTA Y PONDEREMOS LA ACTITUD COMEDIDA Y SAGAZ, AL MOMENTO DE DEFENDER NUESTRA NEUTRALIDAD...
Por lo tanto, siendo nuestro país tan pequeño en territorialidad, debemos evitar los conflictos internacionales, más aún cuando somos un país pacífico y neutral; la responsabilidad del Estado nacional panameño es cumplir fielmente con los tratados internacionales relacionados con el Canal Interoceánico y lo que implica. Porque la idea de la neutralidad es mantenernos en lo que la Convención de La Haya de 1907 plantea, e impedir que otras naciones tomen represalias contra nosotros. Debemos evitar meternos en camisa de once varas.
Cierto que la crisis de Colombia y Venezuela nos conmueve, es lamentable y preocupante, pero más lo sería si sus problemas son trasladados a Panamá. Ofrecer a nuestro país para dirimir estos asuntos teniendo en cuenta el especial "currículo histórico" de ambos países, es colocar al pueblo istmeño y su bien más preciado en peligro eminente.
Por otra parte, anunciar que Panamá formará parte de una coalición económica-militar contra Isis es también temerario; porque los extremistas son ultrapeligrosos, a tal grado que no dudaron en hacer explotar reliquias y monumentos históricos, patrimonio de la humanidad, por considerarlo "obras de herejes", ¿podemos esperar un criterio especial para el Canal? Debido a la indefensión en que está, es de por sí invitar a estos especialistas en el terror, a ponernos en la "mira de los asesinos".
También está el anuncio de otorgarles asilo a los hermanos que huyen de la guerra en regiones de conflicto en el Medio Oriente, ese ofrecimiento también es temerario porque es probable que con esa migración forzosa, y muy lamentable, nos estén despachando a su vez "durmientes", es decir, células de Isis u otros grupos terroristas que una vez instalados en Panamá, por su posición estratégica, por sus contactos a nivel regional y mundial, internacionalice conflictos que han sido originados en otras regiones del mundo y a través de Panamá, cojan camino pa' dentro.
Ciertamente nuestra nación pertenece al concierto de países que busca la paz y la solidaridad humana, pero tenemos deberes universales que cumplir, y la caridad empieza por casa; el mundo confía en que este país tenga la responsabilidad y la voluntad de mantenerse neutral y ecuánime en asuntos, en los cuales no tenemos vasta experiencia y un mal entendido puede hacer tremendo daño a nuestro territorio, a nuestras instituciones, bienes económicos y a nuestra forma de vida pacífica, "al sueño panameño".
Por ello, me permitiré recomendar como ciudadano que soy de este hermoso país, nuestro Panamá, que observemos las lecciones que la historia nos presenta y ponderemos la actitud comedida y sagaz, al momento de defender nuestra neutralidad, y recordemos el legado del presidente Dr. Arnulfo Arias Madrid: "panameños para la felicidad del pueblo panameño". Salud, compatriotas, y que ¡no nos alcance ni Maduro ni Isis!