En el corazón negro del Ártico
La temperatura en el océano Ártico aumenta tres veces más rápido que en el resto del planeta y acelera el derretimiento de los casquetes polares de la región, amenazando el ecosistema.
Sin embargo, el deshielo ha abierto nuevas rutas marítimas bajo las cuales se hallan sumergidos enormes depósitos de petróleo y gas, además de reservas de oro, diamantes, hierro o níquel que muchas potencias están ávidas de explotar. La pugna por el control de las rutas y de los recursos ha comenzado con numerosas reivindicaciones de soberanía del territorio por parte de los 7 países ribereños.
Los yacimientos petrolíferos del Ártico podrían albergar unos 238,000 millones de barriles de crudo, o incluso el doble, según expertos. El planeta consume 30,000 millones de barriles al año, según la International Energy Agency. La explotación de estas reservas sería suficiente para cubrir el consumo mundial de petróleo por 8 años. Contaba el Financial Times que el Ártico podría tener el 13% de las reservas mundiales de petróleo no descubiertas.
Además, el Ártico contiene tantas reservas de gas natural como todas las conocidas hasta ahora en Rusia, principal proveedor de Europa, según el Instituto de Investigaciones Geológicas de Estados Unidos.
“El Norte es una nueva frontera, con nuevas riquezas; sabíamos hace tiempo que aquí hay recursos inmensos, pero ahora se aprecian grandes cambios y se abren nuevas oportunidades de negocio”, explica Randy Gillespie, director de investigación del Instituto Marino de Terranova, Canadá. El motivo de la discordia gira ahora en torno a la delimitación de fronteras.
Varias potencias se disputan el control de estos recursos, entre las que se encuentran Rusia, Estados Unidos o Canadá, pero también Dinamarca y Noruega. Todas ellas, salvo Rusia, pertenecen a la OTAN, lo que puede abrir conflictos dentro de la alianza. El primer objetivo sería controlar las rutas de paso que atraviesan la región ártica. El gobierno de Ottawa se ha apresurado a reclamar la soberanía de la zona, argumentando que se trata de un paso interior. Por otro lado, un portavoz de la OTAN declaró que la organización estaba dispuesta a proteger a los barcos y puertos involucrados en el transporte de petróleo y gas en la zona. La decisión podría enfrentar a los países de la alianza involucrados, o a ésta con Rusia.
Mientras los gobiernos no expresen una voluntad firme por disminuir la dependencia del petróleo y abrir paso a las energías renovables, las grandes potencias continuarán destruyendo el planeta. ccs@solidarios.org.es
Periodista.
