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En el hogar se necesita establecer límites


Ana Muñoz Álvarez (opinion@epasa.com) / PANAMA AMERICA

Más de 8000 denuncias por agresiones de hijos a padres se dieron en el año 2010 en España, según las cifras del Fiscal General del Estado.
Cifras que preocupan porque los casos de padres maltratados aumentan. Este fenómeno de hijos maltratadores ha sorprendido a una sociedad que trata a los hijos como los “reyes de la casa”.

Los hogares han dejado de ser un lugar para la convivencia. Miles de padres tienen que lidiar con sus trabajos y, cuando llegan a casa, con sus hijos. “Hay que preocuparse cuando los jóvenes hacen los que les da la gana y el hogar comienza a ser un infierno”, explica Emilio Calatayud, juez de menores en España.

Las sociedades y las familias han cambiado mucho en los últimos años. Los niños y jóvenes de la casa contaban poco en la toma de decisiones familiares. Eran respetuosos con los mayores, e incluso temían sus castigos. Las cosas han cambiado mucho. La vida familiar se organiza en torno a los horarios de los más pequeños y de sus necesidades. Los “caprichos” son para ellos y, en pocas ocasiones, se les prepara para la tolerancia a la frustración. “A los menores se les habla mucho de sus derechos, pero no tanto de sus obligaciones”, dice Calatayud.

Los padres de hoy trabajan mucho para darles “todo” a sus hijos. Las pocas horas que están en casa, además, no quieren gastarlas en regañar o enfadarse con sus hijos. Sin embargo, los niños y jóvenes necesitan límites. Tienen que tener claro desde pequeños las cosas que se pueden o no hacer o decir.

Los psicólogos hablan de la necesidad de trabajar desde pequeños la frustración porque no siempre se saldrán con la suya.

Los hijos maltratadores tienen un perfil similar. “Son jóvenes entre 14 y 18 años de clase media o alta”, advierte el psicólogo infantil Javier Urra. Son jóvenes caprichosos, compulsivos que no aceptan las normas que se interponen frente a su “bienestar”.

Y de la violencia en casa, se pasa a las agresiones a profesores en los colegios o en los institutos. “Esta nueva realidad tenemos que enfrentarla con decisión porque es una problema social”, advierte Urra. La sociedad vive una grave crisis de valores. El culto al placer, a uno mismo, el individualismo llevado al extremo… lleva a miles de padres a tener que denunciar a sus propios hijos porque la situación los sobrepasa. No se trata de buscar culpables sino soluciones para avanzar. La vuelta a los valores de solidaridad, amistad, preocuparse por el otro, respetar a los demás… puede ser el principio.

Ana Muñoz Álvarez

Periodista

ccs@solidarios.org.es