En el recuerdo
Periodista y editor en el Centro de Colaboraciones Solidarias/ ccs@solidarios.org.es
Hace unos días, un colega periodista subió a Facebook una foto para recordar, con sus compañeras y compañeros de carrera, los diez años que cumplían desde que comenzaron su andadura en la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid.
La foto muestra a 50 estudiantes de periodismo, a su profesor de Historia del siglo XX, su esposa, al conductor del autobús, a una periodista y al “ayudante”, que era yo y que trabajaba en la facultad y en el departamento de comunicación de la ONG que el mismo profesor presidía. Detrás del grupo se yergue la imponente mezquita de Hassan II en Casablanca, Marruecos.
Sin saberlo, ese grupo y ese viaje cambiarían mi vida. Meses antes, había llevado unas alcayatas y un martillo para colocar en la pared del aula, el primer día de clase, un enorme mapa planisférico que utilizaba el profesor para explicar la historia universal.
Clavaron en mí una mirada que, junto con las caras de inocencia y el silencio que se hizo en la clase, nunca olvidaré. Algún murmullo alcancé a oír: “Parece muy joven”. “¿Será el profesor?”. Pero no, pues de pronto apareció con paso firme un señor bastante más alto y entrado en años. Explicó el funcionamiento de su asignatura y dejó claro que no repetiría en sus clases lo que podían encontrar en los libros que sugería en el programa. Citaba a Michel de Montaigne: “No se trata de llenar las cabezas, sino de ayudar a organizarlas”.
Entre mis tareas estaba la de organizar su agenda por las mañanas para recibir a cada una de esas personas que se habían embarcado en una experiencia universitaria para convertirse en periodistas. Como a mí me entregaban sus trabajos y dirigían sus dudas, no tardé en saltar “normas deontológicas” y empezar a irme de fiesta con un nuevo grupo de amigos en el país que me acababa de acoger y donde no conocía a mucha gente..
Un día de enero recibimos una carta firmada por un tal Oso Hormiguero. Animaba al profesor a retomar los viajes a Marruecos que hacía en años anteriores y a los que se refería de pasada en las clases. Si el año pasado y el anterior se había podido llevar a 50 a África para “reencontrarse” con una cultura tan familiar para España como la árabe-musulmana, ¿por qué no emprender un nuevo camino?
El 24 de febrero de 2005, en la Plaza de España, padres, madres, hermanos y hasta abuelos se aglomeraban para decir “adiós” a los jóvenes periodistas. Una simple foto en las redes puede desencadenar una avalancha de recuerdos. Aunque ese viaje ocurrió en la realidad, solo quedan las fotos y los reencuentros para volver a vivir una forma distinta de enseñar compartiendo saberes; una experiencia que nunca podría olvidar.