En el tranque
Vivir con los tranques no es cosa fácil. Aunque se pida paciencia y tolerancia es muy complicado pasar horas atrapados en un congestionamiento vehicular.
El estrés que se genera en esta clase de situaciones puede afectar el estado de ánimo de las personas.
Salir de sus casas y atravesar toda la ciudad para llegar al trabajo debe provocar alguna clase de reacción negativa en las personas.
Nadie puede estar en contra del desarrollo de un país, eso está más que claro, sin embargo es importante que los grandes proyectos que intervienen la ciudad capital pongan en práctica planes de contingencia que ayuden a reducir los tranques.
En ese punto se han evidenciado deficiencias que han dejado a más de un conductor molesto.
Al reducirse el espacio de circulación en las calles, debido a que han cerrado varios paños de las vías para realizar los distintos trabajos, se forman embudos que hacen intransitables las calles. Los semáforos en varios sectores funcionan normalmente sin considerar que existen condiciones especiales que impiden el flujo de los vehículos.
Aunque hacen su mejor esfuerzo, las unidades policiales en ocasiones no pueden manejar el volumen de automóviles y menos la desesperación de los conductores.
Al igual en estos días de tranque pesado también algunas autoridades han montado operativos de verificación de documentos y placas, añadiendo otro elemento negativo al congestionamiento.
Las medidas antitranque anunciadas en días pasados por el Gobierno todavía no generan resultados, mientras siguen ejecutando las obras programadas para mejorar la ciudad.
Los proyectos son beneficiosos y representan un gran avance, pero hay que trabajar en las contingencias.
