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En la mira


El rendimiento de la Asamblea Nacional sigue siendo pobre. Hoy finaliza el periodo ordinario y cuando se revisa la producción de los diputados quedan muchas dudas, sobre su labor.

La imagen de la Asamblea va en picada y es evidente que debe mejorar a corto plazo. Los diputados, en su mayoría, son responsables de la situación de la Asamblea. Las polémicas rodean este órgano del Estado y las iniciativas legislativas que se presentan son limitadas.

La mayoría de los padres de la patria están preocupados por obtener fondos estatales para desarrollar proyectos en sus comunidades que en legislar para el país. Las partidas que se destinan a los despachos de los diputados van a parar a proyectos comunitarios que deberían ser gestionados por los representantes de corregimiento.

Muchos diputados desde ahora se han concentrado en buscar los votos para las elecciones de 2014 y se han olvidado de sus comisiones. Cuando hoy finaliza otro periodo de sesiones, la labor legislativa se pone bajo la lupa y surgen más críticas que elogios.

Sin importar si son oficialistas u opositores, deben hacerse una autoevaluación y trabajar más por sus circuitos pero con más leyes que impulsen su desarrollo.

La Asamblea Nacional debería ser un ejemplo para la sociedad y desde allí solo deben salir buenas noticias para los ciudadanos. En la actualidad, solo se habla de transfugismo. El presupuesto de ese órgano sigue siendo uno de los más elevados del Estado, la mayoría de estos fondos son destinados a cubrir funcionamiento.

Los ciudadanos deben ser más exigentes al momento de escoger a los diputados que los representarán en esta Asamblea. Es importante poner en la balanza su credibilidad. Los que aspiran a la reelección deben ganarse su boleto de regreso, pero son los electores sus principales jueces.