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En la ruta correcta


Los avances que se lograron ayer en las mesas de diálogo entre los grupos indígenas y el Gobierno demuestra que existen las condiciones para alcanzar acuerdos justos.

La suspensión del proyecto hidroeléctrico Barro Blanco, mientras se realiza un peritaje independiente, garantizará que todo lo que existen en los planos y diseños se cumpla. Además existirá certeza del impacto real al medio ambiente de este proyecto.

Los resultados de estos peritajes deben ser respetados por ambas partes, por lo menos sería lo correcto.

Si esos estudios demuestran que Barro Blanco cumple con todas las exigencias ambientales y técnicas establecidas en la concesión que recibieron para operar, entonces los indígenas tienen la obligación de respetar esa concesión.

Si por lo contrario la empresa no cumple con las exigencias que contempla la legislación vigente y no se conserva el ambiente, entonces el Gobierno tiene que proceder y sancionar en base las normas legales.

Los avances en la mesa del diálogo deben ir acompañados de una fuerte campaña de divulgación de cada acuerdo. En la medida que la población tenga información oficial sobre cada proyecto hidroeléctrico podrá hacerse una idea más clara de la situación.

También sería importante incluir en este proceso a otros sectores productivos que dependen de la construcción de hidroeléctricas para estabilizar los precios de la energía. Entre ellos los industriales y los comerciantes que han solicitado en reiteradas ocasiones ser tomados en cuenta cuando se debate sobre esta clase de problemas.

El diálogo sigue siendo la única vía para alcanzar consensos. El beneficio debe ser para todos.