En política cuesta girar de derecha hacia un centro
En mis años de vivencia y algo de actividad política, he visto a partidos y gobiernos que se definían como social demócratas, girar hacia posturas propias de partidos y gobiernos que se auto proclaman de derecha.
Las experiencias vividas con los ajustes estructurales de parte de la década de los 80 y 90 del siglo pasado, dieron cuenta de este fenómeno; es decir tales reformas fueron promovidas e impulsadas por corrientes ideológicas que se articulan a los centros políticos y en no pocas ocasiones de naturaleza izquierdizantes.
En Europa, parte de las reformas liberales y neo liberales, fueron llevadas a cabos por estas nomenclaturas. El caso de las denominadas derechas , es diferente; esta son más ortodoxas y fundamentalistas; les cuesta dar estos tipos de giro de timón; es decir, moverse hacia posiciones de centro o aproximarse a la izquierda. Viven lo que algunos politólogos denominan el complejo del monte de sinal.
Se proclaman enviados por quien sabe que fuerza y traen la encomienda de las doce tablas del buen gobierno. No miden el peligro del aislamiento o sencillamente no les importa. Desde que el actual gobierno asumió el control de la administración del estado, siempre señalé que la política de romper palitos con la sociedad y renegar de la democracia participativa, a la larga , se podría traducir en problema y malestar. No hubo nadie en el gobierno con la sensatez necesaria, para decirle al presidente que las democracias de nuestro tiempo reconocen en la cultura ciudadana y deliberativa, un factor importante de equilibrio y estabilidad.
Hasta hoy, al nivel del gobierno, se han impuesto los llamados duros, que interpretan democracia ciudadana con debilidad y esta forma de llevar la gobernabilidad, los ha colocado en una situación difícil. En las últimos meses la correlación de fuerza ha variado sustancialmente; desde el punto de vista de los estrategas políticos, la política es el arte de la sumatoria y en ese sentido la administración ha venido cometiendo errores; ha venido perdiendo algo vital, como lo es la referencia social que los catapultó a la cima del poder.
La pregunta que nos hacemos es: ¿ Tendrá el gobierno, la capacidad o interés de salir de ese atolladero, únicamente posible si se decide darle una vuelta de timón a su gestión y moverse hacia un centro que implique recomponer todo el esquema de gobernabilidad y buscar algún posicionamiento de espacios perdidos y encontrar algunos otros?
Como gobierno de derecha, tendrá el actual, esos juegos de cinturas de la cual han hecho galas gobiernos de centro y hasta de la izquierda. Seguirán los denominados duros de las nomenclaturas imponiéndose y generándole problemas a la democracia y la gobernabilidad.
Abogado.
