“En política no hay abismos”
El escritor John C. Maxwell le dedica todo un capítulo al Cambio en su obra “ Lo que marca la diferencia”. Y en ese capítulo insiste en que para progresar en la vida es necesario estar cambiando constantemente. Cita al famoso Bernard Shaw: “El progreso es imposible si no hay cambio; y los que no pueden cambiar de opinión no pueden cambiar nada”.
Maxwell cuenta muchas anécdotas de famosos que vivían cambiando. Recuerda que, el pianista Arthur Rubinstein rehusó escuchar las grabaciones que se hicieron de las canciones que tocó, incluso sólo unos cuantos meses después de haberlas terminado, porque“ había crecido y cambiado, pero las grabaciones no”.
No obstante, afirmaba Maxwell, que a pesar de ser un fanático del crecimiento y del progreso, hay algunas cosas que no está dispuesto a cambiar, tales como su fe y sus valores morales. “Prefiero morir, decía, antes de abandonar mi fe en Dios o mi compromiso con la integridad, la familia, la generosidad y creer en la gente. Algunas cosas no se ponen en riesgo por ningún precio… Quiero animarte a pensar en las cosas que no son negociables en tu vida”.
El presidente panameño Enrique Jiménez, decía que “En política no hay abismos”. El sabía bien que en un país como el nuestro, el cambio de toldas políticas era sólo cuestión de intereses y circunstancias. Sin embargo, hubo casos impresionantes. Cuando el partido Demócrata Cristiano dio la vuelta, y apareció identificado con el partido de la dictadura, ocupando ministerios y pidiendo al pueblo panameño que votara por su candidato presidencial, eso fue impresionante, repito.
También se comentó mucho el caso del licenciado Manuel Solís Palma, quien pasó de un partido que luchaba contra la dictadura a ministro de Estado y presidente de la República, de esa misma dictadura.
Pero recordé también, que cuando el Dr. Arnulfo Arias, siendo presidente de la República, decidió derogar la Constitución, el señor Ricardo Manuel Arias Espinosa, (Dicky), que era uno de sus ministros de Estado, renunció en el mismo momento en que el Dr. Arias comunicó a su gabinete que derogaría la Constitución. Sí, hay momentos en que se marca la diferencia- como señala John C. Maxwell.
También es muy conocida la anécdota del gran escritor ecuatoriano, Juan Montalvo, quien se dedicó a combatir la dictadura de Gabriel García Moreno; y para ello se fue al destierro. Se dice, que cuando asesinaron a García Moreno, Montalvo estaba en Panamá, y desde aquí le contestó al nuevo dictador, un tal general Veintemillas, que le ofrecía formar parte de su gobierno con el cargo que eligiera: “Combatí a García Moreno que era un filósofo, como no lo voy a combatir a usted, que es su excremento…”.
Pero termino con una anécdota muy vieja del aguerrido enemigo del Dr. Belisario Porras, Nicolás Victoria Jaén. El señor Victoria Jaén atacaba duramente, en su columna de La Estrella de Panamá al presidente Porras, hasta que un día, hablaron; y el señor aludido amaneció con un alto cargo del Estado, escribiendo bellezas del Dr. Porras y de su gobierno. Entonces, alguien le preguntó por ese cambio tan repentino, y Nicolás Victoria Jaén contestó: “Señor, es mala educación hablar con la boca llena”.
