¿En qué invierten los panameños?
La pregunta pareciera sencilla, pero no lo es tanto, porque para contestarla primero hay que clasificar los modus operandi de los diversos tipos de inversionistas panameños.
La literatura puede ayudar, si le aplicamos el modelo de la novela El extraño caso del Dr. Jekyll y Mister Hyde, del inglés Robert Louis Stevenson: la mayoría de los inversionistas locales parecen alojar en su bolsillo al civilizado y conservador doctor y no al desaforado Hyde. Sucede que la turbulencia y la inseguridad son factores que –más en estos tiempos– todo inversionista debe tener en cuenta a la hora de mover sus fichas. Y es que si de crisis se trata, los últimos años han sido devastadores para los mercados financieros internacionales, donde las aguas han estado agitadas.
Y la conclusión es lapidaria: el panameño promedio casi no tiene inversiones bursátiles, ni conoce de instrumentos financieros. Más bien, su ‘olfato’ económico lo guía hacia lo que percibe como seguro: depósitos a plazo fijo en bancos en los que tiene confianza o, derechamente, lo más tradicional: invertir en ladrillos. No obstante, en este escenario, existe un negocio que en Panamá opera silenciosamente, moviendo muchos millones de dólares –casi tanto como la economía local– y que de repercusiones mediáticas o detrás de la cortina corporativa, muy poco: las casas de valores.
Ahora, la Superintendencia de Valores pretende regular a las 70 casas de valores y operadores que ofrezcan inversiones en el mercado Forex (intercambio de divisa) desde Panamá. Para algunos entendidos en materia bursátil, esto no les restaría competitividad y daría cierta seguridad a los clientes.
Y el tema no es menor: hoy Forex no está regulado en gran parte del mundo. Razón suficiente para ser considerado de alto riesgo, claro que quienes saben manejarlo reciben a cambio altísimas ganancias. Pero el riesgo de perder en grande –sin el debido asesoramiento–, está más que latente. Por eso nunca estará demás saber a fondo en qué y con quiénes depositas algo más que tu credulidad.
