¿En verdad se ama?
Es una pregunta muy seria y le pido ponga atención para responder. Si se ama jamás se insultará y ofenderá su persona, usando frases como: “qué desgraciado soy; para qué estoy vivo; no sirvo para nada; soy un imbécil”. Puedo entender que en algún momento de crisis por haber cometido alguna torpeza, uno se diga cosas muy duras, pero si persiste esa auto crítica mordaz y destructiva, usted no se ama.
El que se ama se aprecia, se respeta, se valora y busca cómo crecer. El que se ama, por otro lado, no se permite conductas que dañen su integridad moral o física o la de otros. Si se ama entonces, se enrolará en movimientos que se solidaricen con la gente que más sufre, extendiendo su amor a los más necesitados, lo que implicaría incursionar en la política, en la actividad social solidaria, en grupos de promoción humana de la Iglesia, o en cualquier asociación donde su acción ayude a otras personas. Y si nada de eso fuera posible, la fuerza de su oración a favor de los demás le haría sentirse bien.
Si se ama buscará entablar comunicación con personas que tengan ideales y conductas adecuadas y entrará en comunión con ellas para ser más efectivo en su lucha por un mundo mejor.
Si se ama no permitirá influencias nocivas que socaven los cimientos de su moral y lo lleven a situaciones degradantes. Defenderá su integridad, luchará por conservar sus valores y escogerá lo mejor posible a sus amistades. Si se ama será consciente de que usted es una persona única, irrepetible y muy especial por ser imagen y semejanza divina, parecida a Dios, aunque con todas las limitaciones propias de su ser criatura. Si se ama no estará totalmente contento con usted en cuanto haber conseguido su realización, sino que estará siempre buscando cómo superarse. Si se ama, defenderá, sin agredir.
Amarse implica aceptarse tal y como es, tanto en su raza, sexo y condición familiar y social. Nunca avergonzarse del lugar o contexto de su nacimiento. Amarse consiste en estar consciente de que usted tiene un puesto en la historia, una misión sagrada que cumplir y un tiempo señalado por Dios para hacer su tarea.
Cuando usted es consciente de que vive en Dios, está en Él, se mueve y existe en Él y que por lo tanto, por pura gracias del Señor, usted es uno con Dios. Nadie podrá amar a otro ni a muchos sino se ama a sí mismo. El Señor nos manda a amarnos a nosotros mismos, claro, amando primero a Él y buscando amar a los demás, por lo que es un deber suyo amarse, no de manera egoísta o narcisista, sino como Dios nos ama, sabiendo que con Él somos invencibles, amén.
Monseñor.
