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Energía limpia


El desarrollo económico de Panamá y el buen clima de inversión que existe en el país sigue acaparando la atención de compañías de todo el mundo. Los indicadores de inversión extranjera colocan a Panamá como el más atractivo de toda la región y uno de los favoritos de América Latina.

Son cerca de 3 mil millones de dólares que entraron como inversión directa el año pasado, eso se traduce en más progreso para un país de apenas 3.8 millones de habitantes.

Paralelo a esta realidad, crece la demanda de servicios, entre ellos la energía eléctrica, lo que supone un esfuerzo adicional de todos los sectores productivos para suplir esa demanda.

Quizás uno de los temas más sensitivos que se analizan ante este escenario es la capacidad del mercado eléctrico para atender la creciente demanda, considerando el estatus de la producción.

La generación a través de hidroeléctricas soporta más de 48% de la demanda, mientras que las plantas termoeléctricas ocupan el resto junto a otros métodos considerados tradicionales.

La energía eléctrica es clave para garantizar el desarrollo a futuro de Panamá, por lo que es positivo que existan proyectos eólicos que buscan darles alternativas a los consumidores.

La política gubernamental para incentivar nuevos mecanismos de producción de energía debe ser más agresiva, no tan solo pensar en las hidroeléctricas como alternativa, sino ver más allá.

Es inevitable que en los próximos años crezca la demanda de energía, es algo que debe atender la empresa privada junto al Gobierno Nacional. Sin importar el partido político que lidere el Gobierno, tendrá una gran responsabilidad en sus manos.

Garantizar energía de forma eficiente, a precios competitivos y sin afectar el medio ambiente.