Energía, precios y política económica
En su hoy clásico artículo “Expansión de capital y crecimiento”, publicado en 1946, Evsey Domar introdujo el supuesto de la inflexibilidad de precios en el análisis macroeconómico del crecimiento. Si hoy tuviéramos que valorar este supuesto para el caso de la economía panameña, diríamos —habida cuenta de nuestra experiencia— que los precios en nuestro país parecen ser inflexibles a la baja, pero totalmente flexibles al alza. Un par de ejemplos aclaran esta situación.
Mientras, en el ámbito internacional el índice de precios de alimentos de la FAO se redujo en 6.7% entre octubre de 2013 y el mismo mes de 2014; en los distritos de Panamá y San Miguelito, el índice de precios de los alimentos y bebidas al por menor se elevó en aproximadamente 2.0%. El caso del azúcar resulta francamente escandaloso si se tiene en cuenta que, de acuerdo con los registros del FMI, el precio mundial del azúcar mostraba para el mes de octubre de 2014, una tasa negativa anual de 8.2%, lo que contrasta con lo ocurrido para los distritos de Panamá y San Miguelito, donde está tasa fue positiva, y se colocó en 10.5%. No hace falta mucho análisis, aunque sí un poco de lógica de racionamiento económico para saber que detrás de todo esto se expresa la elevación de los márgenes de beneficio de los oligopolios. Se encuentra, para decirlo con palabras más sencillas, la especulación.
Entre los hechos económicos recientes más importantes se destaca la caída en casi un 50% del precio de barril de petróleo. Esta reducción de ese importante insumo necesario para toda la economía no parece, desgraciadamente, estar destinada a mostrarse como una caída muy significativa del costo de vida en Panamá. Las razones están nuevamente en el nivel de concentración (monopolio) que caracterizan a la economía, así como en la propia política gubernamental.
¿SE ESTARÁN PREPARANDO NIVELES DE RENTABILIDAD PARA LA PRIVATIZACIÓN DEL METRO... ?
En el caso de la energía llama la atención la inflexibilidad de los costos de transporte a la baja. Pese a que la caída de los precios del petróleo y los combustibles, la cual se ha manifestado parcialmente en nuestra economía, hubiese podido llevar al gobierno a aprovechar esta situación reduciendo el costo del transporte, utilizando, además, una parte del efecto para ahorrarse una porción de los subsidios, esto no se ha dado en la práctica. Desgraciadamente lo único que se estaría dando es un incremento en los márgenes de ganancias del negocio del transporte, incluyendo en esto al metrobús y su pésimo servicio. ¿Se estarán preparando niveles de rentabilidad para la privatización del metro, el cual ya se convirtió en una empresa por acciones? Para que quede clara la magnitud de lo que se está perdiendo, cabe destacar que para el transporte el 35.8% del valor de los insumos se refiere a “productos derivados de la refinación de petróleo”.
DETRÁS DE TODO ESTO SE EXPRESA LA ELEVACIÓN DE LOS MÁRGENES DE BENEFICIO DE LOS OLIGOPOLIOS.
Lo más llamativo de la política estatal es, sin embargo, el incremento en el precio de la electricidad. El gobierno pudo forzar a que, dada la baja de los precios de los combustibles, los precios al consumidor se redujeran aunque fuera moderadamente o, por lo menos se mantuvieran, mientras que la reducción del precio del petróleo permitiría una reducción del subsidio a los productores de energía eléctrica, regulando así la posibilidad de un burdo incremento del margen de utilidad de los mismos. La posibilidad de esto se evidencia si se tiene en cuenta que en el 2012 el 41.7% de la generación eléctrica fue térmica. Sin embargo, esto no se hizo, beneficiando de esta manera a las transnacionales.
La política gubernamental va a tener repercusiones negativas no solo entre los consumidores residenciales de mayor consumo. El alza del costo de la energía eléctrica repercutirá, a través de las relaciones de insumo producto, en un incremento de los costos de muchas ramas, los cuales serán trasladados a los consumidores, haciendo aún más grave la paradoja que hemos venido comentando. Solo para que se tenga una idea del posible impacto, se puede señalar que el comercio al por menor tiene entre sus principales insumos la electricidad y el agua (13.5% del total).
La percepción que se puede obtener de lo anterior es que las autoridades están, por su posición social y sus compromisos políticos, más preocupadas por los márgenes de ganancias de las empresas oligopólicas, que por el bienestar de la población, quizás fue a esto a lo que el presidente se refirió en su discurso en la Asamblea Nacional cuando dijo que en Panamá “al sector privado se le respetan sus negocios”.