Energías, hidroeléctricas y comarcas
En los últimos meses y años, en nuestro país, diversos sectores opinan sobre la conveniencia de las fuentes de desarrollo de proyectos de energía eléctrica y la ubicación de los mismos en áreas de importancia ecológica y en territorios indígenas. En materia de generación de energía eléctrica, Panamá no tiene los recursos financieros para realizar investigaciones para inventar, innovar o descubrir tecnologías nuevas que reemplacen a las existentes en esta materia. Los países desarrollados que innovan tecnología, no han podido reemplazar significativamente la generación de energía a base de combustibles fósiles, por tecnologías limpias.
Las energías renovables son de menor impacto ambiental, entonces ¿por qué solo representan el 9% en el uso mundial energético? A nuestro juicio, por las siguientes razones: intereses económicos mundiales de los productores de los combustibles fósiles, baja eficiencia de las energías renovables y altos costos en varias de ellas, disponibilidad de sus fuentes, grandes extensiones de terrenos para implementarlas, entre otras.
En Panamá, en el año 2010, la generación de electricidad para el servicio público, por tipo de planta, fue de 55.98% por parte de las plantas de generación hidroeléctricas, en tanto que las plantas térmicas generaron el 44.02% restante (ETESA, Plan de Expansión, 2010).
Según informes de la Empresa de Transmisión Eléctrica (sitio web) toda la energía eléctrica producida en el sistema integrado nacional, proviene de la generación térmica e hidráulica. Se proyecta un crecimiento de consumo de energía eléctrica de 6% aproximadamente y se prevé un crecimiento acumulativo anual de la potencia eléctrica a largo plazo (2014-2024) de un 5.3%, que representa unos 105 MW anuales para satisfacer la demanda eléctrica del alto crecimiento económico que experimenta nuestro país.
¿Cómo seguiremos supliendo esa demanda de energía eléctrica? Con las hidros y las termos, o con los combustibles fósiles. A corto y mediano plazo no se puede suplir la futura demanda energética con energías limpias renovables no tradicionales. Pero hay que iniciar proyectos geotérmicos, biocombustibles, solares y eólicos para incorporarlos a la matriz energética del país. Las hidroeléctricas que inundan pocas áreas al represar un río, son viables.
En Panamá, existe un proyecto que es un ejemplo en el mundo de desarrollo sostenible: la hidroeléctrica de Fortuna, a diferencia de Bayano. La única manera de poder usufructuar los recursos naturales de las comarcas, es dándole participación a nuestros indígenas como socios.
Ingeniero y exdiputado.
