Enfermedades y medicinas en nuestro país

Por: Redacción 27/08/2011

Los panameños vivimos la tragedia que no hay poder alguno que sea capaz de frenar:
los desmedidos precios de la medicinas. El grupo pequeñito, que yo denomino la rosca de este negocio, es inmune a cualquiera consideración humanista del concepto de la salud. Pero lo más grave es que hay medicamentos que con la complicidad de médicos expenden recetas en manos de una cantidad de productos medicinales, que terminan generando otros tipos de malestares, que llevan al usuario de los sistema de salud volver sobre caminos andados e incurrir en costos adicionales, para los cuales no se está económicamente preparado.

Una señora, que vivió muchos años en los Estados Unidos y que padece de un problema del codo, aquí en Panamá le han recetado medicamentos que allí se les tiene como peligrosos para la salud. Algunos terminan causándole problemas, como gastritis y úlceras. Son pocos los facultativos que dicen qué tipo de dolencias pueden generar algunos de los medicamentos que recetan.

Por fortuna, y gracias a internet, nos hemos visto en la necesidad de suspender medicamentos recetados, que, cuando bajamos la información, quedamos asustados, porque son causantes de otros malestares que pueden ser fulminantes para la salud.

En el caso de la salud pública, en la Caja de Seguro Social, he vivido la experiencia, igual mi señora, de la inconveniencia de algunos medicamentos que, por ser baratos, te lo dicen lo mismos facultativos, no llenan las expectativas de calidad, verbigracia los destinados a controlar la presión arterial. No es lo mismo tomar Norvac, que antes lo daba esta institución, que ingerir uno, que según se nos ha dicho, viene de la India.

Invito a mis compatriotas a no quedarse callados; hay que denunciar estas prácticas perniciosas e indignas. Los panameños aspiramos no solo a medicamentos baratos, sino de calidad.

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Jueves 28 de mayo de 2026
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