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Engaño público


La mayoría de los puentes peatonales del país se ha convertido en una cueva de maleantes, en la que los delincuentes cometen desde violaciones carnales hasta robos, fuera del mal estado en que se encuentran sus estructuras.

Este diario publicó recientemente una nota sobre el incumplimiento de contratos firmados en la administración anterior del Ministerio Obras Públicas (MOP), que compromete a varias empresas a brindarles mantenimiento a cambio de explotar la publicidad.

No hay que hacer una inspección profunda para darse cuenta del pésimo estado en que se encuentran una buena parte de estos puentes. Sin contar que las autoridades han permitido que un ejército de buhoneros se tomen estas estructuras públicas, agravando el problema de inseguridad y de falta de espacio físico.

El problema se suma a la grave deficiencia que tiene la ciudad de Panamá, por la falta de espacios públicos y una buena planificación urbana. Resulta incomprensible que las autoridades no hayan tomado medidas más enérgicas con las empresas que se aprovecharon de estas instalaciones para lucrar, sin cumplir con sus obligaciones contractuales, poniendo en peligro la integridad física y la propia vida de los ciudadanos.

La situación demanda una actitud más enérgica del MOP que una simple denuncia en los medios de comunicación social. Pero, el asunto no debe quedar allí, hay que elaborar programas de mantenimiento que garanticen el buen uso de estos puentes.

Suficiente inseguridad enfrentan nuestros ciudadanos en las calles por la delincuencia y el descontrol entre los automovilistas, para tener que enfrentarse a un nuevo elemento: el incumplimiento de algunas empresas y la inoperancia de nuestras autoridades.