default

'Enséñame tus obras...'

Por: Redacción 04/06/2016

No por mucho rezar nos salvaremos, aunque la oración es fundamental y necesaria.  Dios es misericordioso  y la salvación y todo lo bueno que tenemos viene de Él.  Nadie se salvará por sus propios méritos, pero "la fe sin obras es una fe muerta". Jesús continuamente nos está pidiendo que sirvamos al prójimo como cuando lavó los pies a los discípulos y nos mandó que hiciéramos lo mismo.  Él mismo es un ejemplo de servicio incansable. Sus acciones determinan sus principios.  De qué vale que pregone sus pensamientos altruistas si no van acompañados por actos que los avalen.  La demagogia barata, las promesas que no se cumplen, al estar hablando mucho de uno mismo sin nada que en verdad prueben sus palabras, son posturas repudiadas por quienes esperan mucho de usted. ¿Pero cómo va a actuar si no tiene metas claras y un plan para realizarlas? ¿Y cómo va a triunfar si teniendo objetivos y estrategias, no hace nada por realizarlos?

Hay que ponerse en marcha y hacer algo, asumir los riesgos en vez de esperar que algo suceda o que venga del cielo el éxito esperado. Pero para eso hay que tener valentía, enfrentarse a los retos, aprovechar las adversidades, aprender de los fracasos, perseverar en su lucha.

Se le recordará por sus buenas obras.  Cuando parta de este mundo se guardará memoria de usted por sus actos y no por sus palabras bonitas y sus promesas incumplidas.  Se acordarán de su presencia consoladora,  del tiempo que dio a los demás, sus abrazos fraternales, sus acciones concretas que ayudaron a los demás a salir de sus problemas y a superar adversidades. Y todo eso queda escrito en el "Libro de la Vida". 

Nada grande se hace sin fe.  Esa confianza absoluta en Dios, la certeza de que su ideal es bueno, el creer en usted mismo y desear ardientemente realizar su objetivo, son los ingredientes necesarios para hacer las cosas.  Y  ya sabe, se necesita "inspiración" y una gran dosis de "transpiración", es decir, "sudar la gota gorda" para realizar sus metas. El deseo suyo debe ir acompañado de obras concretas, acciones que faciliten lograr su objetivo.

Todo empieza por un primer paso. Si usted ve a una persona que ha logrado honestamente metas grandes en la vida, sepa que comenzó dando un primer paso y luego poco a poco, a base de éxitos y fracasos fue escalando gradas de superación.  Dé su primer paso y con paciencia vaya subiendo la cima de sus metas.  Nada grande se ha conseguido sin grandes esfuerzos y sacrificios.

Entre todos construimos el edificio social. Sea la Iglesia como cuerpo de Cristo y su Reino, o la sociedad como comunidad con todas sus estructuras, la acción concreta, los hechos pequeños o grandes, van levantando la ¡gran casa" espiritual y humana. La pasividad y el pecado de omisión hacen mucho daño. Y recuerde que con Dios es invencible.

Monseñor cmf.

Edición Impresa

Viernes 24 de julio de 2026