Enseñando a gobernar
Los últimos e importantes acontecimientos en el país, las protestas de Changuinola que ocasionaron pérdidas de vidas, ciudadanos gravemente perjudicados en sus capacidades para continuar una vida útil, por una tanto brutal, irrazonada como exagerada represión, han traído como consecuencia que varios actores de la sociedad civil, ante los ataques y las reacciones desfasadas con los acontecimientos de los gobernantes se han rebelado y han exigido una revisión de la ley 30, cuya aprobación por el legislativo y el ejecutivo es considerada un atentado a las libertades individuales y a la democracia.
Si bien podemos constatar que los manifestantes no hicieron una manifestación no violenta sino que -por el contrario- destruyeron propiedades tanto particulares como gubernamentales; el exceso de estos, no puede de ninguna manera justificarse con una represión que elimina a conciudadanos y deja inválidos a otros es decir, respondiendo con aún más exceso. Vienen a la mente los siniestros sucesos de la dictadura y la actual represión es aprovechada ahora por el brazo político de la dictadura, el partido PRD. Los panameños tenemos muy claro que es lo que no queremos y que es lo que deseamos con respecto a esta ley. Los numerosos capítulos que se trataron en ella corresponden a temas que deben tratarse separadamente, el gobierno ha dado un paso en vías de una reconciliación, aceptando que se ha equivocado, que hay que discutir y que hay que cambiar. Estas buenas intenciones deben ser sancionadas por propuestas vinculantes que nos afirmen que las decisiones tomadas por la mesa de la concertación serán verdaderamente respetadas y que la ley va a ser subdividida en sus varios temas que serán tratados cada uno por separado.
Para discutir, llegar a un acuerdo, ninguna de las partes debe fijar metas inalcanzables a priori. Es decir: los sindicatos no pueden exigir antes de sentarse en la mesa que se anule completamente la ley, ni el gobierno imponer su manera de ver diciendo que sólo se tratarán ciertos temas. Hay que llegar a esa mesa con las ideas claras, con propuestas razonables y con la certeza de que se va a escuchar, cambiar lo que se debe y tener una propuesta específica para todos los temas que se tratan en esta ley y que el pueblo con la malicia y la visión que lo caracteriza ha llamado: "Ley Chorizo". La lección es: si a pesar de tener buenas intenciones no has presentado tus proyectos, leyes, de manera clara, transparente, aceptable para la mayoría; el pueblo te enseñará como hacerlo y esto es lo que ha estado ocurriendo. ¿Podremos creer que se ha cambiado? Que los días de las innombrables concertaciones sin ningún resultado son cosas del pasado? El tiempo nos lo dirá.
