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Enseñanza para la toma de decisiones


Probablemente ninguna función humana requiere de tantos recursos, esencialmente humanos, como la toma de decisiones, particularmente cuando sus consecuencias pueden ser de larga duración, cuando afectan a un gran número de personas, y cuando las oportunidades de retractarse son pocas. Aunque la mayor parte de las decisiones tomadas por una persona en su vida, no implican consecuencias de larga duración, un gran número de ellas pueden ser muy importantes, en términos de la propia satisfacción individual y sus contribuciones hacia los demás.

Aun cuando la decisión sea de menor importancia (como la de escoger la ropa que se va a usar), o de mayores consecuencias (como la de elegir la persona indicada para contraer matrimonio), muchos de los elementos del proceso de la toma de decisiones son los mismos. Las personas necesitan comprender y dominar el proceso de la toma de decisiones, con el objeto de decidir eficiente y efectivamente en los problemas de menor importancia y puedan conservar sus energías para afrontar las grandes decisiones de la manera más creativa posible.

A pesar de la necesidad, siempre presente, de realizar elecciones y a pesar del hecho de que muchas personas no se dan cuenta de sus potenciales debido a decisiones tomadas inadecuadamente, actualmente la mayor parte de las escuelas no se ocupan, en forma sistemática, de esta importante función humana. De ahí nuestro argumento para hacer, de la enseñanza de la toma de decisiones, una parte integral de los programas escolares, es decir, ocupar un lugar dentro de los planes de estudio de la educación nacional.

Un estudio sobre la toma de decisiones permite a un individuo apreciar las relaciones entre metas, la acción y la decisión. Debe estudiarse la toma de decisiones de manera que las personas puedan aprender a descubrir la calidad de las mismas. Las personas encargadas de preparar futuros ejecutivos o administradores, deben estar conscientes de la importancia de una buena toma de decisiones y de los programas de preparación que incluyen el estudio del proceso de la toma de decisiones.

En resumen, debemos enseñar a tomar decisiones de manera que el individuo pueda vivir una vida más trascendente e importante. La persona que aprende que el presente puede constituir un punto decisivo entre el pasado y el futuro, puede disfrutar de la belleza, simetría, delicia, novedad y bondad potencial para sí mismo y para los demás, que pueden surgir de las decisiones individuales y públicas bien tomadas.

Pedagogo, escritor, diplomático.