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Entorno destrozado

Por: Redacción 23/05/2014

El planeta donde vivimos está provisto de un pulmón privilegiado de grandeza incalificable que cobija en su fondo la convivencia de seres provenientes del reino animal y vegetal. Esta fecunda masa de elementos diversos funciona como enorme recipiente, vivero de especies mutantes que adoptan la adaptabilidad en los diferentes ecosistemas, obedeciendo a sus necesidades específicas especiales de caracteres vitalicios. Este vertedero invisible reúne las materias gaseosas de procedencias orgánicas e inorgánicas que intervienen transformando su pureza.

Las faenas del ser humano mayormente negativas han promovido aceleradamente los desagradables desgastes, efectos recaídos sobre el familiar entorno que, ofrece al hombre los medios prósperos para continuar la vida. No debemos olvidar que la atmósfera es una mezcolanza de elementos gaseosos, donde uno de ellos el oxígeno, nos regala todas las providencias para poder continuar la existencia. Pero el ser pensante lo descompensa afectando e infectando todo cuando vive en este paraíso terrenal llamado tierra, pues las avenidas, calles, parques y veredas recogen en su interior los residuales procedentes de los groseros malos hábitos inmanentes de la desordenada deshonestidad. Y todo lo ejecuta sin pensarlo, es aquí donde precisamente presenta su criterio más bajo de tipo robótico, la irracional y subjetiva en perfecta correlación con los sentidos ordinarios. Pero a todo lo expresado no tenemos presente que el ambiente posee una cualidad preventiva en su lista laborar, actuando en silencio, atacando con crueldad y devolviendo a manera de búmeran todos los desperdicios en perfecta combinación progresiva, cobrando muy alto costo sin poderse percibir.

La Bahía de Panamá constituye el más famoso de los humedales del Istmo, mostrándonos una de las vistas prodigiosas naturales de riquezas asombrosas, para el natural y extranjero, hoy esta belleza se encuentra en la cuerda floja, ante la amenaza del hacha inmisericorde. Las tensiones provocadas entre el sujeto y el entorno, enfocadas bajo el lente de las apreciaciones formales son desastrosas, ya que, todo lo que podemos vislumbrar son los golpes arteros que van proyectados a propinarse en contra de nuestro inseparable compañero, el entorno. En la ciudad Iraní de Ramsar se desarrolló una reunión a nivel internacional con el fin de salvaguardar la existencia de los humedales, creaciones de la natura vistosas que deben ser protegidas en los ecosistemas, auténticos representantes de la flora y la fauna en visible estado de extinción.

Es positivo que la contaminación del aire sea uno de los problemas más agobiante que afecta en la actualidad a los conjuntos humanos, donde se pueden mencionar las quemas, la gran cantidad de automóviles que despiden el smock a través de sus sistemas de escapes y las inmundicias arrojadas por doquier.

No logramos ver la desagradable negligencia cometida, porque todo se procura teniendo como vía normal el silencio cómplice. Siento una pena intensa que me conmociona, muy típica del estudioso observador, elevando los puños con las herramientas asequibles que pueden impulsar mis instintos hacia la consumación de los sagrados albedríos que se esconden en las profundidades de mi colérico corazón. ¡Me expreso así porque jamás he arrojado basura alguna en la calle! Hoy vemos basura por todas partes y nadie contribuye a suavizar la grave infamia.

No contentos con quemar los lotes donde tienen emplazadas las viviendas, ahora extienden la maldad hacia los árboles que integran la extendida selva con los hermosos humedales. ¿Para dónde vamos? Realmente no sé.

Debemos comprender que la contaminación del aire en la actualidad es uno de los problemas de apremiante solución, para las autoridades nacionales como municipales, ya que la toxicidad del planeta se convierte en tema de prioridad, donde la promoción de mayor conciencia se torna indispensable.

El cambio climático influye radicalmente en nuestras vidas, exigiendo empleo de leyes que normen su trato con entera eficacia y segura ligereza. A todo lo indicado es incuestionable para su conclusión el análisis conveniente con el objeto de extraer nuevas evidencias concretas, causas con sus efectos de sustentantes consecuencias verdaderas, especialmente en el campo de las ciencias, donde nombramos el cáncer como una de las dolencias más comunes, ya que el 90% de los casos tienen sus orígenes en la desordenada relación practicada por el hombre con la naturaleza, unido a todos el uso desenfrenado del tabaco, alcohol y la exposición al sol, además de las repercusiones reproductivas. Guardemos cuidado al trato ambiental, ese debe ser nuestro afán.

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Viernes 7 de agosto de 2026