Entre balaceras
Los criminales siguen actuando al margen de la ley. No respetan a nadie, y no les importa la condición social o económica de las víctimas.
En los últimos días se han reportado balaceras en zonas residenciales y comerciales. Las víctimas de estos conflictos han resultado ser, en algunos casos, personas inocentes.
El pasado fin de semana, los integrantes de una pandilla juvenil, dedicada a la venta de drogas y a cometer asaltos, dispararon contra un grupo de jóvenes que acababan de salir de una fiesta. El resultado, un muerto y tres heridos de gravedad.
A plena luz del día, unos sicarios acabaron ayer con la vida de un ciudadano en los estacionamientos de un centro comercial. En medio de los disparos resultó herida una persona que no tenía nada que ver con el problema.
En San Miguelito, muchas personas prefieren vivir encerradas entre verjas de hierro. No se atreven ni siquiera salir a comprar a las tiendas porque pueden ser asaltadas.
Las drogas están por todos lados y se venden en cada esquina. Los pandilleros dedicados al narcotráfico no respetan a nadie y menos a las autoridades.
Definitivamente, hay que tomar medidas para contrarrestar esta ola criminal. Los ciudadanos no merecen vivir con temor en un país con un amplio crecimiento económico.
Los diputados de la Asamblea Nacional deben reaccionar y comenzar a promover iniciativas que permitan encerrar a muchos de esos delincuentes que siembran la intranquilidad y la inseguridad en la ciudad.
Los operativos de control deben ser constantes y junto al Ministerio Público se deben realizar allanamientos para decomisar armas. Por el bien de Panamá hay que retomar el control de las calles.
