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Entre el amor y el odio


Si los políticos leyeran las glosas de los periódicos y los foros en Internet, dejando a un lado su ego, tendrían algo así como el espejito de la madrastra de Blancanieves. Si existiera, seguro le preguntarían:

“Espejito, dime una cosa: ¿Quién es el más popular de Panamá? La respuesta anhelada: “Tú eres el más popular”. Eso no será siempre y un día le responderá: “Hay alguien más popular que tú.”

La verdad duele, pero quien la recibe con un poquito de humildad, encuentra que le hace bien. Leer las opiniones que aparecen en diarios e Internet, lo conecta a uno con la realidad. Ahora bien, hay comentarios de todo tipo: análisis de situaciones actuales con datos e información relevante y hasta mensajes muy hirientes, pues no falta quien descargue su odio contra los políticos de turno. Y es por esa mezcla de rumores y primicias que los escritos son ignorados y en el peor de los casos, se califica a todo el que escribe algo que no gusta, como enemigo. Así que, un espejito mágico en Panamá, terminaría tirado en el bote de la basura.

Los políticos se esmeran por aprender a hablar bien en público pero muy pocos saben cómo mantener la calma frente la crítica constructiva y la destructiva. Para mí, la clave o fórmula secreta es: primero, la autoconfesión de los pecados cometidos o recordar si se hizo algo bueno o malo, de manera secreta. Luego leer la glosa y el foro. Sencillo, cuando lea un insulto o una mentira, sentirá pesar o rabia. Pídale a Dios que perdone a esa persona. Y cuando lea algo que no quería que se supiera o es verdad, recuerde que “noticia es algo de interés que alguien no quiere que se publique“.