Entre maras y guerrilleros
En sus manos sobresalen pistolas automáticas y cigarrillos de marihuana. No tienen temor, viven y mueren por sus "homeboys" o "hommies".
Las “maras” son pandillas que se han tomado varios países de Centroamérica. El fotógrafo hispano-francés, Christian Poveda, retrató en su documental “La vida loca” la realidad de los mareros.
Su trabajo documental recorrió el mundo. Antes de que saliera a la luz pública, Poveda fue asesinado por los propios pandilleros.
Las maras son una amenaza a la seguridad de cualquier país y Panamá no deja de ser un país atractivo para estos delincuentes.
Las autoridades panameñas lo reconocen y desde hace algunos años se han realizado trabajos de inteligencia en la frontera con Costa Rica. Mareros se reúnen con pandilleros panameños para hablar de drogas y otros actos delictivos.
La frontera tico panameña es vulnerable y pasa de todo. Existen trochas ilegales que facilitan el ingreso de toda clase de personas, incluyendo delincuentes.
Las alertas rojas están encendidas. Las maras son grupos criminales de alto perfil. Ahora muchos de ellos han dejado de tatuarse y eso lo convierte en más peligrosos porque no hay forma de indentificarlos.
Si en la frontera con Costa Rica existen problemas, en Darién todo huele a peligro.
En esa región selvática, fronteriza con Colombia, se respira miedo en muchos poblados. Algunos frentes de la FARC se refugian muy cerca de esa zona, incluso entran a suelo panameño a descansar y comprar víveres para sobrevivir en la selva.
Las historias de terror son muchas. Se han reportado casos donde los pueblos enteros son quemados y sus habitantes asesinados por negarse a colaborar con la guerrilla. Las fronteras son un dolor de cabeza, de eso no hay la más mínima duda.
