Entre precios e ingresos
La población está experimentando la escasez de sus ingresos al confrontarlos con los niveles de precios que les toca pagar cada día. Esto es así, muy a pesar de que se cuenta con el mayor salario mínimo de la región; que en el sector público dicho salario ascenderá a $600 a partir del 2017; que los precios de casi la mitad de los bienes de la canasta básica están regulados, hecho que ha venido reteniendo el alza del costo total de dicha canasta. Se prevé que aumente 2% para 2016, sin considerar el precio de los demás bienes y servicios.
Esto último cabe debido a la esperada escasez de algunos productos regulados, lo que obliga a la compra de un sucedáneo no regulado, pero sometido al rigor “natural” de un mercado como el nuestro, distorsionado por la misma naturaleza oligopólica que le distingue.
Por otro lado, los análisis prevén que la economía panameña liderará el crecimiento en la región en 6% para fin de año.
No obstante, es mucho menor que el registrado durante la gestión del gobierno anterior, ello explica el aumento del desempleo en casi un 2% y la consecuente baja del ingreso global, la creciente incertidumbre de la población y la desconfianza ante un futuro inmediato agudizado por la inseguridad, por la incapacidad creciente para atender satisfactoriamente sus demandas de salud, educación, servicios básicos, transporte, etcétera.
Este comportamiento, que conjuga simultáneamente indicadores recesivos e inflacionarios (desempleo con alza de precios), nos sugiere que para ayudar a revertir esta tendencia vale, en lo inmediato, mejorar la ejecución del presupuesto público, ya que en algunos sectores se reportan ejecuciones de menos de una tercera parte.
Asimismo, se deben reimpulsar los proyectos que son multiplicadores del bienestar social -Ciudad Hospitalaria, centros de salud, Cadena de Frío y otros- sin que haya que renunciar a las indagaciones que se adelantan. Hay que priorizar la atención en el turismo y la agroganadería, en temas como represas, regadíos, mejoría de la eficiencia.
El dinamismo de estos sectores es capaz de fomentar grandemente el empleo, la variedad y calidad de los productos y de los servicios varios, que condicionan a la postre la productividad y la calidad de vida del ciudadano.
A más largo plazo, seguirá pendiente la necesidad de elaborar un plan integral que fortalezca los principales polos de desarrollo conjugados con la visión de país que queremos.
Docente universitario