Entre roscas y matraqueos
Hace 21 años que transcurre la segunda versión made in USA, de la Democracia Política Panameña.
Los días de la dictadura militar han quedado atrás. Solo se les recuerda el borrascoso pasado a algunos para demeritarlos ante una inusitada aspiración, pero jamás si pertenece a los grupos que poseen el poder económico. Al parecer existe un pacto aceptado por todos los rabiblancos, que si alguno de ellos ocupó un cargo de elección o designación en la época de los cuarteles, solo fue por el bien de la Patria.
Lamentablemente las mismas mañas políticas han vuelto a establecerse para las justas electorales quinquenales. Al parecer se está institucionalizando la vieja práctica de cambiarse de partido cada cinco años. Mientras más gente logres traerte contigo, mejor puesto ocuparás en el nuevo gobierno de turno.
Lo que más molesta de los políticos criollos, es que casi todos son la maravilla, pero solo cuando están en la Oposición. Las mismas prácticas legislativas que ahora critican ( leyes chorizo, tercer debate en la madrugada, etc. ), las mismas designaciones dedocráticas, las mismas compras directas, los mismos personajes nombrados en altos puestos salidos de la parentela formal y sentimental paralela, se repiten en este bendecido país, cada cinco (5) años. Los mismos grupos amicales y las cúpulas partidarias pelechando de los subsidios electoreros. Los mismos negociantes de esperanzas que te utilizan solo para buscar votos antes de las elecciones y luego cambian de celular, de casa, de amigos y hasta de familia. Parece que la gente en este país no tiene memoria y menos vergüenza. Las mismas cosas que antes criticaban acremente, ahora defienden con vehemencia descarnada.
Cada cinco años algunos ricos salen millonarios y un poco de rabiprietos como decía mi abuela, se hacen socios del Club Unión y adquieren bienes que jamás pensaron en poseer. Está de moda la privatización de los procesos y funciones de empresas estatales, transformando monopolios u oligopolios públicos ahora en privados. El problema repetido es que, se aumenta el costo de la vida, pero la calidad, eficiencia y eficacia de los bienes y servicios no mejora.
Quienes utilizaron la libertad de prensa para atacar y destruir candidatos electorales, ahora la catalogan de libertinaje inaceptables. Y quienes se prestaron a estos menesteres, ahora se sienten perseguidos. El panameñismo y el torrijismo son solo espejismos o banderas que se enarbolan lamentablemente, solo por conveniencia electorera.
Parece que poca gente entiende que lo que realmente le interesa al panameño de a pie, es que pueda tener su familia, la capacidad real de llenar el sentido de su vida y dejar de ser ciudadano de segunda clase, no importa a qué secta, club o tendencia tengan los líderes de su gobierno de turno.
