“Entre un BlackBerry y la salud social”
Por la insensatez y crasa insipiencia, un conocido perdió por “ímprobo” su empleo de 10 años y lleva más de 20 días detenido por hurtar un Blackberry en su trabajo. Su detención radica en la denuncia que interpusiera su jefe, desconociendo su culpabilidad. Fue la DIJ quien lo sorprendió. Y fue todo un dilema en la empresa en cuanto al despido o que si renunciaba desestimaban la acción penal. ¡Ah! El dilema de la paga.
Ahora una Fiscalía decidirá su destino, pues el empleador desistió de la denuncia no por convicción, sino por su Junta Directiva; y no es que justifique la deshonestidad del protagonista por esos actos deshonrosos, pero fue lamentable que el empleador no evitara este castigo, por este desliz, pese a las convivencias y a que no es un delincuente, cuando a la fecha han anunciado la muerte de 50 panameños por la bacteria KPC, infectados en el Complejo Hospitalario Metropolitano, y el Señor Sáez Llorens, director del Seguro Social, diga que no va renunciar, a pesar de que el propio Ministro de Salud sostuviera que Sáez Llorens sí estaba informado sobre la crisis por las bacterias KPC en la CSS, desde diciembre de 2010.
¿Por qué no lo despiden? ¿Cuándo será que los funcionarios negligentes renunciarán sin siquiera poner su cargo a disposición? ¿Hay parangón entre el hurto del BlackBerry y la muerte de personas? Reprocho que, contrario al jefe de mi conocido, el Sr. presidente señale “que dentro de la Institución debe de haber una persona con cierto grado de responsabilidad por el tema de la bacteria, aunque considera que el director Guillermo Sáez-Llorens no lo es”.
En China fue condenado a pena capital al otorgante de permisos para exportación de productos chinos como los compuestos con el Diethylene-glycol que causo la muerte de muchos panameños, cuando aquí las autoridades de salud de aquel entonces permanecieron en sus puestos. A los de ahora, la sociedad panameña solo les exige su renuncia o, en su defecto, que sean destituidos por mal manejo de información sensitiva para la salud de los pacientes de ese nosocomio.
Sé que en su momento, el jefe de mi conocido sostuvo que debía sentar un precedente en la institución de sanción ejemplar por el hurto, ojalá también, él exigiera de nuestras autoridades que en ocasiones como esta, sienten precedentes para que depongan los intereses entre partidarios, imponiendo sanciones ejemplares por sus actos. Pues, entre un Blackberry y la salud social ¿Qué resulta peor?