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Equilibrio en el debate


Para contar con la aprobación ciudadana, los balances que cualquier sector ensaye sobre el Estado de la Nación deben ser, sino objetivos, por lo menos equilibrados. No se trata solo de una cuestión moral sino también de lógica política. Si se acepta que después del primer año de ejercicio un nuevo gobierno es el responsable de todo lo que suceda en el país, seguramente se coincidirá en que no es casual ni fortuita la bonanza económica por la que transita Panamá, expresada en significativos y consecutivos crecimientos que superan a importantes economías de América Latina. Panamá se ha posicionado ante la inversión extranjera como un escenario idóneo, estable y de amplias perspectivas, que respeta las reglas de juego y poseedor de una jurisprudencia que ofrece amplias garantías. El Panamá de hoy constituye en la región una de las naciones con menor índice de desempleo, un renglón que se verá afectado positivamente entre 2011 y 2012 cuando la ampliación del Canal enfrente su ocupación cumbre. Por el progreso que registra el país, nadie debe utilizar temas coyunturales o especulaciones de corta vida para demeritar cumplimientos estratégicos que llevan implícita en su realización, la atención y la solución a problemas que en buena cuenta resultan de una herencia que otras administraciones pospusieron o sencillamente fueron incapaces de resolver. En lugar de la crítica mordaz y oportunista, debe apelarse a ese desarrollo necesario y urgente que reclama el país, para mejorar los niveles de vida de todos los panameños.