Errores que no deben repetirse
La clase política panameña parece que nunca aprenderá de sus errores. No ha pasado un año desde que se registraron los lamentables hechos de Bocas del Toro, que llenaron de luto y dolor a los panameños, cuando ya el Gobierno se enfrasca en una lucha similar con grupos de la sociedad civil, políticos de oposición y sindicatos.
Las reformas al Código Minero empiezan a recorrer el mismo sendero de la denominada “ley chorizo”. El Gobierno acusa a sus opositores de azuzar las protestas y estos hablan de imposiciones y excesivo uso de la fuerza por la Policía Nacional.
Mientras, la Asamblea Nacional avanza en la aprobación de la ley, a pesar de los llamados a consultas más profundas y de los conatos de violencia en las calles.
Lo más sensato es hacer un alto en los debates legislativos e iniciar un profundo plan de consultas que incluya al final la opinión de todos los sectores involucrados. No hacerlo sería tropezar otra vez con la misma piedra.
