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¿Es buena la naturaleza humana?


Paulino Romero C. (opinion@epasa.com) / Pedagogo, escritor, diplomático

Cuando estudiamos el periodo histórico del hombre, desde los tiempos de la antigua Grecia, hallamos dos versiones sobre el concepto que la naturaleza humana es intrínsecamente buena. Una sostiene que los impulsos naturales del hombre son buenos por sí mismos y que si el hombre vive de acuerdo con sus dictados, automáticamente gozará de una buena vida. Este punto de vista está generalmente asociado con la filosofía del humanismo.

Una segunda versión de esta idea de bondad humana mantiene que a pesar de que los seres humanos (especialmente aquellos que se llaman civilizados), a menudo dan muestras de rasgos perversos, la herencia humana es buena y solo necesita desarrollarse en un ambiente libre de corrupción. Esta versión, generalmente, va asociada con los pensamientos de Juan Jacobo Rousseau (1712-1778), cuyos conceptos básicos examinaremos brevemente.

Rousseau fue el campeón de la idea de que el niño al nacer es naturalmente bueno, siempre que la sociedad no lo corrompa, esta bondad se manifestará por sí sola. La combinación de su filosofía y psicología, ha sido bautizada por los estudiosos como naturalismo romántico. Por lo menos había dos tendencias en siglo XVIII. La clásica racionalista insistía en el uso de la razón en todos los asuntos humanos.

La otra era sencillamente sentimental y fue la base para el movimiento del siglo XIX llamado romanticismo. Asociamos a Rousseau con esta última tendencia, porque exhibía una actitud sentimental y de veneración hacia la naturaleza y todas las cosas que a ella se referían. La primera fase de su famosa obra El Emilio, dice: “Todas las cosas son buenas al salir de las manos de su Creador, pero todo degenera cuando caen en manos del hombre”.

La persona que acepta la premisa de Rousseau, probablemente crea que a los niños se les puede permitir que escojan sus propios niveles de formación. Pero, ¿sabrán “instintivamente” lo que les conviene? En la literatura de la psicología del siglo pasado hay mucho más que sugerencias sobre este punto: nos encontramos con la idea de que las actitudes, las valoraciones y las creencias apropiadas para un niño, son las características del grupo a que corresponde su edad. Esto aparentemente implica que los niños pueden establecer sus propios niveles y que si se les permite, esos niveles serán los adecuados a su edad. Esto es muy parecido a la doctrina del “desarrollo” de Rousseau. No obstante, decir hoy que la naturaleza humana es mala o buena, depende en mucho de la comprobación científica.