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¿Es difícil ser leal?

Por: Redacción 13/05/2014

En mi libro “Cultura Política” escribí sobre los valores. Aunque no entra en el propósito de este artículo hacer exégesis sobre ellos, empero me parece necesario aludir al de la lealtad porque aparentemente existe la creencia de que la política y la ética están enfrentadas, y así lo piensan muchos políticos y no políticos.

LA LEALTAD DE LOS CIUDADANOS ES LA FORTALEZA QUE LES OTORGA A LAS INSTITUCIONES DEL ESTADO PARA SU DESENVOLVIMIENTO. ES UNO DE LOS PRINCIPALES PILARES DE LA DEMOCRACIA...

En Panamá se pasa por una época de incertidumbre, angustias e inseguridad que obligan a recordar este valor porque ha sido mencionado por los panameños cuando opinan sobre las actitudes de los políticos y cómo se ha perdido y cómo hace falta en la sociedad.

La ética siempre será necesaria para convivir en sociedad, y es de sabios, además de conocerla teóricamente, aplicarla.

Al panameño le molesta el transfuguismo y lo aduce a la ausencia del valor que más se viola: la lealtad. Asimismo se burla de los tránsfugas.

Esta falta no la cometen solo los políticos, también lo hace el común de la sociedad, en la familia, la comunidad, en el trabajo, permanentemente se viola este precepto.

En la familia se comete deslealtad cuando se traiciona el amor de la pareja, con otra persona, es la común infidelidad.

Se es desleal en el trabajo contra la empresa porque, como no se es el dueño, no tiene por qué desesperarse en su cuidado, tampoco se es con los compañeros, porque en un trabajo competitivo no da ningún rubor sacarlos de competencia para quedar solo.

Cuando se efectúa una huelga hasta las últimas consecuencias, se va, si es posible, hasta destruir la empresa. No importa si se pierde el puesto de trabajo, después veremos qué pasa. Recuérdese la que paralizó la ampliación del canal.

Donde es más dañina la deslealtad, en cuanto a las huelgas, es en el sector salud, porque la acción o la inacción va orientada directamente contra un sector que está enfermo, vulnerable y débil, puesto que el daño no se le hace a las autoridades; ellas son ocasionales, se van; los médicos y los enfermos son permanentes, se quedan. Es el mismo caso de los padres de familia y docentes que hacen paros y cierres de calles y colocan a los niños frente a las autoridades de represión.

La regla de oro de la ética es: “No hagas a otro lo que no quisieras que te hicieran a ti”.

Donde es más visible y chocante la deslealtad es en la sociedad política. ¿Dónde aprendieron los políticos esta práctica? En la sociedad que tanto los critica. Sin embargo esto no se debe alegar como excusa.

Ha sido mencionado que el hombre es un ser gregario, que busca agruparse con otros con quienes logra tener afinidad para su propia protección, lo que convierte a la agrupación en una cooperativa. Todos deben cooperar con igual ahínco, esfuerzo y lealtad en los trabajos y labores que se deban realizar.

La lealtad es un valor de confianza. Es posible que la vida de las personas dependa de la lealtad de sus compañeros. Está íntimamente relacionado con la traición, su antivalor.

Uno de los principios básicos de ese valor es que al ingresar en cualquier organización se jura y se promete guardar lealtad al colectivo y a sus miembros.

Lo que sostiene a una institución, organización, iglesia o partido político es la confianza mutua que se tienen los miembros, considerando que estarán bien protegidos por sus compañeros. Al quebrarse esa confianza, se desmorona la organización, se desmoraliza y, aunque no se quiera creer, implosiona, se viene abajo.

Es lealtad no engañar a los compañeros haciendo creer que las cosas están bien, preferible es marcharse a otras toldas con su responsabilidad y ver cómo será recibido. A quien ha sido desleal se le recibe con desconfianza. Se le tiene por persona de poco crédito: si lo hizo una vez, puede hacerlo otra vez.

Una falta grave es cuando los miembros de un partido votan por otro para hacerle daño a algún dirigente. Pasa frecuentemente en las elecciones, en estas últimas se dio con más fuerza en todos los partidos.

Otra falta que pareciera inocente es cuando un ciudadano le dice a un político que va a votar por él, recibe los regalos y vota por otro. Es un engaño porque es incumplir una palabra dada. Es como las promesas de los políticos que alegan que las palabras no están escritas en piedra sino en hielo.

La lealtad de los ciudadanos es la fortaleza que les otorga a las instituciones del Estado para su desenvolvimiento. Es uno de los principales pilares de la democracia.

 

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Viernes 7 de agosto de 2026