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Es justificable el 21 de octubre en Portobelo


Modesto Rangel (opinion@epasa.com ) / Periodista.

La Biblia nos enseña que desde los tiempos inmemorables, diversos pueblos trataron de confundir a sus habitantes cuando se daba el deseo de adoración espiritual, sin embargo, nos expresa el siguiente mensaje: “No te harás imagen ni ninguna semejanza de cosa que esté arriba en el cielo ni abajo en la tierra ni en las aguas debajo de la tierra: No te inclinarás a ellas ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos, sobre los terceros y sobre los cuartos, a los que me aborrecen. Y que hago misericordia en millares a los que me aman y guardan mis mandamientos.” Éxodo 20:4-6

Es por ello que se puede enfocar en la fiesta tradicional del 21 de octubre con las actividades portobelinas, que en su contenido se trata de adorar a un santo.

La mística leyenda cuenta y narra que la imagen del Nazareno llegó a finales del siglo XVIII en un barco cuyo destino era Perú, pero que por el mal tiempo tuvo que desembarcar en Portobelo. Sin embargo, la narrativa popular esclarece la aceptación de dos vertientes en las que señala que unos pescadores encontraron al santo flotando en las aguas del Caribe, y otra, que un galeón con escudo español llegó a tierra firme debido al mal tiempo que se daba en las aguas del profundo Caribe, con dos imágenes a bordo, una de un cristo blanco y otra de un cristo negro. Se decía que cuando el barco zarpaba, se desataba una fuerte tormenta. Al cabo de varios intentos, los españoles decidieron dejar al Cristo negro en Portobelo y pudieron partir hacia Perú.

Cabe destacar que las tradiciones religiosas en Panamá se destacan por su gran peregrinaje, demostrando que muchas personas cada 21 de octubre van a pagar una promesa venerando la imagen del Cristo Negro de Portobelo o conocido como el Nazareno de Portobelo.

3,000 habitantes de Portobelo, la mayoría descendientes de negros esclavos, han hecho de su Cristo una seña de identidad.

Para hacer durar la procesión por las cuatro cortas calles del antiguo puerto, el paso del anda es lento y da tiempo así a que se intercambien los muchos porteadores que pagan sus promesas o "mandas".

Y es que al Cristo Negro de Portobelo se le conoce también como el "Cristo de los maleantes y de los privados de libertad". Comprendo, pero lo esencial es que respeto sus ideas y costumbres, porque son parte de mi país, pero no justifico que se deben hacer acciones como caminar distancias lejanas, arrodillándose, echarse vela derretida u otra cosa que ponga en peligro cualquier parte del cuerpo humano.

Debemos recordar que no es justificable estos actos, ya que la Biblia nos enseña que Jesús le dijo: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.”Juan 14:6.

Periodista.

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Martes 18 de agosto de 2026