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Es mejor resbalar con los pies que con la lengua


Las estadísticas, por si solas, no solo explican la condición de un asunto particular, sino que nos dan la oportunidad de analizar los números para efectuar correcciones y/o implementar políticas públicas a través del análisis de los datos recolectados.

Por eso cuando se trata de incautaciones de droga, es más delicado, pues las cifras que emite Panamá en relación a la incautación impactan directamente en los controles internacionales sobre producción, tráfico, consumo y el dinero que genera su venta. Todos los reportes de decomiso de droga en el mundo son monitoreados por organizaciones sin fines de lucro, y a su vez las autoridades locales le notifican anualmente al Departamento de Estado EU y a la oficina de control de drogas y el delito de las Naciones Unidas (ONUDC). Razón por la que estos datos llegan a ser tan sensitivos al momento de revelarlos. Son indicativos de la cantidad de hectáreas plantadas, del éxito en la lucha antidrogas, y de múltiples factores sociales y económicos.

En el 2011 la fiscalía de drogas reportó el hallazgo de 639 kilos de heroína. Algo inaudito, por el costoso y largo proceso de su elaboración. También por el cúmulo, pues a diferencia de la cocaína, no se estilan “caletos” de heroína, menos en países donde no se consume como el nuestro. La heroína es de las mas caras; un kilo puesto en EU podría rebasar los 40 mil dólares. Se imaginará entonces cuánta gente armada hasta los dientes debería haber custodiado el mencionado cargamento. En cambio, la fiscalía solo hallo la droga, sin armas.

Al parecer el hecho llamó la atención de los norteamericanos, precisamente por la cantidad reportada, pero al hacer la prueba en sus laboratorios notaron que se trataba de cal con otras sustancias. Que vergüenza. En cualquier país serio el fiscal con semejante historia ya hubiera renunciado al cargo.

El Ministerio de Seguridad también difundió que este año se decomisaron 32.5 toneladas de cocaína, en comparación del 2010 que reportaron más de 50.

Esto, afirman, se debe a la vigilancia constante en nuestras costas y las bases aeronavales que pretenden arrimar a otras rutas a los narcotraficantes.

Es posible que estas razones hayan provocado que el crimen organizado se ingenie en otras rutas para hacer llegar la mercancía al norte, no obstante, el precio de la droga en Panamá no ha variado.

Lo que contradice la oferta y demanda, y supone que hay algo más que disponibilidad de droga en el mercado.

Periodista.