¿Es ofensivo decir tránsfuga?
La palabra tránsfuga se ha convertido en los últimos meses, entre la clase política, en una ofensa, al menos para algunos. No obstante, esta práctica no es nueva, ya que casi siempre los diputados, alcaldes y representantes han buscado la forma de acomodarse, en algunas ocasiones para beneficio personal o en otras argumentando brindar el apoyo a sus comunidades.
Sin dudas el término ha provocado incomodidad en los políticos, porque sus detractores lo utilizan como una forma de calificar de "traidores" a quienes por diferentes razones han dejado el partido político, en el cual salieron electos en los pasados comicios.
En la actualidad, el transfuguismo se ha acentuado. Ejemplo de ello es que en lo que va de la administración de Ricardo Martinelli, 20 diputados de diferentes colectivos han saltado hacia el gobernante Cambio Democrático (CD), lo cual ha provocado las críticas de sus antiguos copartidarios.
Las críticas, algunas con razón y otras por simple intención de crear molestia, han llevado incluso a uno de los diputados que saltó del panameñismo a CD, a hacer advertencias de que no permitirá que se le califique de tránsfuga, porque de lo contrario está dispuesto a enfrentarse a golpes. Quizás porque él ve ese término como ofensivo, no obstante, esta palabra tiene un significado sencillo: “persona que deja un partido político para pertenecer a otro”.
Este “tsunami” de saltos a otros colectivos ha dejado claro, un secreto a voces que se ventilaba en nuestra política criolla desde hace tiempo: la falta de ideología e identidad de los partidos políticos.
El mensaje que transmiten con esa actitud es que estas agrupaciones, sobre las que supuestamente se asienta la democracia panameña, se han convertido en una chequera abierta, en donde impera la popularidad por encima de la inteligencia y el oportunismo sobre el bien común.
