¿Es Panamá una nación?
Hace más de cuatro décadas, esta misma pregunta se hizo en una conferencia en la Universidad de Panamá. El disertador, el jurista, escritor y educador Isaac Fábrega. La ponderación completa aparece en la Revista Lotería N.° 366 de mayo de 1987.
Denominó nación a un conjunto de individuos que, aun cuando puedan diferir en el grupo étnico o las creencias religiosas, tienen en su existir y haber un territorio, una patria que los vio nacer o que los acoge como hijos y que puedan decir pertenecemos a esa tierra, a su historia, sus costumbres, su idiosincrasia, pero sobre todo, a su afán de mantenerla, de ennoblecerla, de defenderla y de amarla por lo que es.
Hay ocasiones en que la nación no es un Estado político, así lo demostraron la nación judía y la nación polaca, las cuales sobrevivieron porque cada uno de sus hombres y mujeres participaron tanto en su debacle como en su unión nuevamente.
En el caso de Panamá, desde 1821 se manifestó el deseo de ser una nación, en el acto de la heroica Villa de Los Santos, cuando hombres y mujeres santeños tomaron las armas para cimentar su libertad. En nuestra actualidad, tenemos que ver si logramos sobrevivir como nación o estamos en franca descomposición, gracias también a los gobernantes que desde 1968 y 1990 no tienen una sola pizca de filosofía de nación, la patria para ellos es solo una finca.
LA NOCHE DEL 3 DE NOVIEMBRE DE 1903, EN SANTA ANA, EL PUEBLO ESTABA EXULTADO, SALUDANDO A LA PATRIA, Y EN ESA ALGARABÍA Y HONESTO ORGULLO VIMOS SALIR EL ALBA COMO UN NUEVO PAÍS... ¡QUÉ MOMENTO MÁS GRANDIOSO!
La respuesta que propone Isaac Fábrega a esta pregunta es la siguiente: en Panamá hay tres tipos de panameños.
Tipo A son aquellos que no captan y no reciben a la nación porque no pueden entenderla.
En ese conjunto están los que por su cultura, la educación o falta de ella, solo existe en su universo el “ellos” desvinculado de los “otros”, por lo cual el país o la patria no existe, solo los de su grupo, los de su cultura, y somos nosotros los que debemos abandonar el país. Estos son unos apátridas, encerrados en viejas costumbres arcaicas, e igualmente, como en los siglos XVII y XVIII, ayudarían a cualquier pirata a destruir esta nación, esas personas son peligrosas porque vestidos de humildad e indigencia moral atentan contra la patria, exigiendo derechos, mas no deberes.
Tipo B son aquellos que captan la nación, pero no la mantienen con agrado.
En estas personas hay indiferencia y hasta rencor o resentimiento social, porque aducen que los problemas de la patria no son sus problemas, la vida se reduce a buscar de comer o a vestir bien. La política y quienes la ostentan no les importan, esto son los favoritos de los políticos, son fáciles de convencer, han sido la carnada más fácil para traicionar a la patria.
Tipo C, los panameños que captan la nación y la mantiene con afecto.
Son los únicos que aman sinceramente a su país, no son potentados y no son tan pobres. Esos compatriotas son pocos, ya que desinteresadamente dan y aman a este país, sueñan sus sueños, viven sus luchas y desean y trabajan para que el país sea grande y magnífico. Son como los estudiantes del 9 de enero de 1964, valientes, audaces y patriotas.
Personalmente voy a agregar otro tipo: el D, el que no capta la nación, solo capta el negocio.
Para estos, Panamá solo es un buen negocio. En ese grupo están algunos empresarios y todos los políticos que por un dólar venden el futuro de la nación. También están los extranjeros que estando en este país que los acogió, que no los persigue, que no los tiraniza, hablan mal de Panamá.
La noche del 3 de noviembre de 1903, en Santa Ana, el pueblo estaba exultado, saludando a la patria, y en esa algarabía y honesto orgullo vimos salir el alba como un nuevo país... ¡qué momento más grandioso!
Preguntémonos ahora: ¿cuál tipo de panameño somos? Porque no es lo que la patria pueda hacer por nosotros, sino lo que ¡tú puedes hacer por tu patria!
En las efemérides de nuestra Panamá, saludos a sus próceres, a nuestro pueblo y aquellos que captamos la nación y la amamos.
¡Viva Panamá y el 3 de Noviembre de 1903!