¿Es usted trigo o cizaña?
“El reino de los cielos es como el hombre que sembró buena semilla en su campo, pero cuando todos estaban durmiendo vino su enemigo y sembró maleza en medio del trigo, cuando el trigo estaba echando espigas apareció la maleza, entonces los trabajadores fueron a decirle a su patrón: Señor, ¿no sembraste buena semilla en el campo, de dónde, pues, viene esta maleza? Respondió el patrón: Eso es obra de un enemigo. Le preguntaron: ¿Quieres que la arranquemos? No, dijo el patrón, dejen crecer juntos el trigo y la maleza, cuando llegue el momento de la cosecha, yo diré a los cegadores: Corten primero la maleza y en atados échenla al fuego, y después, guarden el trigo en las bodegas.” (Jn. 13, 24ss)
En el Evangelio aparece una parábola interesante en la cuál el agricultor siembra maíz o trigo, pero junto al maíz o el trigo aparece la mala hierba; lógicamente que hay que limpiar alrededor para que la mata crezca, pero en esta parábola, el señor dice dejen la hierba al lado, no le echen fuego porque sino se quema el maíz, después cosecharemos el maíz y arrancaremos la mala hierba.
¿A qué se refiere la Palabra? A que existen dos clases de personas. El que es buen trigo, el maíz, y el que es mala hierba; la mala hierba tiende a acabar con el maíz o con el trigo; la mala hierba crece por doquier y no le importa a quien destruye.
Hemos vivido y seguiremos viviendo la consecuencia triste del trigo o maíz y de la mala hierba, y la mala hierba sigue haciendo estragos. “O creen ustedes que la droga no es una maldición provocada por la mala hierba? ¿O creen ustedes que el alcoholismo no es provocado por la mala hierba? ¿O creen ustedes que todo lo que sucede y que destroza la fidelidad conyugal, las traiciones, el robar maridos, el dejar preñadas a jovencitas y luego no querer responsabilizarse de lo que viene, no es provocado por la mala hierba? Existe una situación de pecado que esta acabando con Panamá, y los cristianos no podemos permanecer indiferentes a esto. Estamos en una situación lamentable, y hay que definirse. ¿Y, usted, quién es? ¿Es maíz o mala hierba? ¿Dónde se sitúa usted?
¿Usted es un ser positivo en su comunidad, en su hogar, en su familia, es usted un hombre, una mujer de verdad? ¿O es un ser mediocre, cizaña, mala hierba? En el Nombre del Señor, tenemos que despertar; somos valiosos, tenemos energía, pero tenemos que arrancar todo aquello que nos convierte en mala hierba, para que crezca el maíz, el trigo, el ñame, el otoe, el plátano, los árboles frutales, y los bosques vuelvan a florecer. Pidamos ayuda al Señor, Él hará que nos convirtamos en buen trigo porque con él somos ¡Invencibles!.
Monseñor.
