“Escuela de Las Américas”
Para renovar la memoria histórica: Hace 26 años la antigua “Escuela de las Américas” (que mantenía el Pentágono por años, en Panamá), fue clausurada definitivamente por el Presidente de la República, Dr. Jorge E. Illueca, en 1984. ¡Indudablemente, aquello fue un acto patriótico de afirmación nacionalista! Durante la llamada Guerra Fría, los militares latinoamericanos fueron entrenados en las consignas anticomunistas de las Doctrinas de Seguridad Nacional, en la referida escuela militar. Más de un golpe de Estado fue dado con la participación de Washington para derrocar a un gobernante que propiciaba acercamientos a Moscú o posturas de expropiación a compañías de los Estados Unidos de América.
Esta situación cambia a contar de 1960. En Perú y Bolivia se dieron golpes de Estado por militares que promueven medidas nacionalistas contra los intereses de los Estados Unidos de América. El gobierno de Velasco Alvarado llegó más lejos y compró material bélico soviético para el Ejército y la Fuerza Aérea. Los gobiernos militares de Brasil entre 1964 y 1982 propiciaron una política de gran potencia y con ello la autonomía frente a Washington, a quien incluso se le considera un rival y se desarrollan programas de investigación nuclear que alarma a la Casa Blanca.
El gobierno militar chileno, después del asesinato del opositor Orlando Letelier en Washington (1976), entra en una situación de distanciamiento de la Casa Blanca. Los militares argentinos, entre 1976 y 1983, tienen relaciones zigzagueantes con EE.UU. y mientras apoyan al Pentágono en las guerras centroamericanas, son condenados por las agrupaciones políticas estadounidenses por la práctica de la tortura y el asesinato de los opositores. La situación llega a su clímax en 1982 con la invasión argentina a las islas Malvinas. En la subsiguiente guerra, EE.UU. apoyó a su aliado de la OTAN, Gran Bretaña, en contra de Argentina.
Como consecuencia de lo relatado, a contar de 1982 la Casa Blanca perdió la confianza en los militares latinoamericanos como aliados estables. Entonces Washington inicia una nueva estrategia en la cual preconiza la democratización en América Latina y el rechazo a los golpes de Estado, situación que se mantiene en la actualidad. El fin de la Guerra Fría llevó al término de las guerras civiles centroamericanas, a la declinación política de los militares y al asilamiento y empobrecimiento de Cuba. Los movimientos guerrilleros, tanto campesinos como urbanos, desaparecieron. La violencia dejó de ser política para asumir un carácter criminal, siendo los grupos vinculados al narcotráfico quienes cuentan hoy con mejor organización.
Infortunadamente, en nuestro Panamá democrático, durante los últimos años, el negocio clandestino de drogas en grandes cantidades se ha incrementado peligrosamente: proliferación de pandillas de menores delincuentes, robos, asaltos, asesinatos, secuestros, crímenes (pese al freno policial), se dan frecuentemente y operan con dolo en todo el país.
