España en la cruz: neoliberalismo
Con el fin de destacar cómo la ortodoxia dogmática de su época había llegado a dominar el pensamiento económico, John Maynard Keynes en su célebre Teoría General (1936) escribió que “[David] Ricardo conquistó a Inglaterra de una manera tan cabal como la Santa Inquisición a España”.
Hoy, observando los acontecimientos de España, se puede afirmar que Mariano Rajoy, el primer ministro del Partido Popular de tendencia demócrata-cristiana, ha venido imponiendo sobre este país las doctrinas ortodoxas del neoliberalismo con la saña y furia desatada que caracterizaron a la Inquisición. Las últimas medidas promovidas por este oscuro personaje así lo demuestran.
En un reciente discurso frente al Congreso de los Diputados, Rajoy defendía el paquete económico diseñado a partir de la condicionalidad externa, el cual contiene incrementos impositivos y reducciones del gasto público por cerca de 65 mil millones de euros. Entre las medidas anunciadas, propuestas en un contexto en el que se les entrega una amnistía fiscal a los grandes evasores fiscales, no solo está el incremento del impuesto al valor agregado (IVA), sino la eliminación de la exención impositiva a la compra de viviendas, hecho que resulta insólito en un país donde existe casi un millón de viviendas nuevas sin vender. El carácter extremista de las medidas se refleja; sin embargo, en la decisión de eliminar el pago del bono navideño a los asalariados y en la reducción de las compensaciones por desempleo, decisión bizarra para una nación en que el paro juvenil supera el 52.0%. A esto se debe sumar que se estaría evaluando elevar la edad de jubilación a 67 años.
Estas medidas, pese a todo, poco beneficiarán a la recuperación económica de España. El recorte del gasto público profundizará la recesión y el desempleo, reduciendo la recaudación fiscal a niveles tales que llevarán a una disminución del déficit incapaz de impresionar a los acreedores. A esto Paul Krugman agrega que es poco lo que se puede esperar de estas medidas en términos de una posible elevación de la competitividad y de las exportaciones españolas. Algunos analistas, teniendo esto en cuenta, han llegado a aseverar que España necesitará cerca de veinte años para superar sus problemas económicos. En realidad los únicos beneficiarios de las medidas del democristiano Rajoy son los banqueros alemanes, lo que visibiliza el contenido antinacional de su política económica.
La situación española es un claro ejemplo de hasta dónde puede llevar a un país la aplicación de las políticas neoliberales, las que en momentos de auge generan burbujas constructivas sostenidas en el financiamiento especulativo, para que luego, cuando la situación revierta, los mismos sectores que promovieron el falso auge presionen para poner en marcha medidas que aseguren sus intereses, trasladando el costo de la crisis a los trabajadores y los sectores medios de la sociedad. Esto último solo es posible por la presencia de políticos que, como los del Partido Popular de España, anteponen los beneficios del capital foráneo a los más altos interés de su propia nación.
Economista.
